Con su victoria de ayer, los Memphis Grizzlies alcanzan las finales de conferencia por primera vez en su historia. Éxito de gestión del GM, Chris Wallace, que ha construido un equipo equilibrado, rocoso y que sabe jugar a este deporte. Zach Randolph, prácticamente denostado por la liga antes de su llegada a Memphis, fue un martillo pilón en ataque y se impuso una y otra vez a los interiores de los Thunder; Marc Gasol, cuyos derechos llegaron de relleno en el trade de su hermano, no estuvo fino en ataque pero cerró su zona a la perfección e impidió tiros fáciles; Tayshaun Prince, que llegaba como ex-jugador de baloncesto en el trade que acabó con Gay en Toronto, maniató a Kevin Durant y le forzó a realizar uno de sus peores partidos de playoffs que se le recuerdan al acabar con 5 de 21 en tiros de campo; Mike Conley, el simple amigo que pasaba balones a Greg Oden en la universidad, tampoco tuvo uno de sus mejores días pero repartió juego y defendió con solvencia. Y qué decir de los Tony Allen, Jerryd Bayless, Quincy Pondexter o Keyon Dooling… Juntos forman un auténtico equipo que se encuentra ante una oportunidad única de alcanzar la final de la NBA y, por qué no, de soñar con el anillo.
No obstante, el partido comenzó de cara para los Thunder con un parcial de 0-7 y una ventaja de 5 puntos al final del primer cuarto. En el segundo todo cambió, los Grizzlies cerraron líneas, controlaron el rebote y Randolph empezó su particular exhibición. A la media parte ya se llegó con 12 puntos de ventaja para los de Memphis. El tercer cuarto seguía por los mismos derroteros hasta que una acción desgraciada por parte de Tony Allen rompió la dinámica y volvió a meter a Oklahoma City en el partido. Intentando desestabilizar desde el banquillo un triple de Derek Fisher, Allen dejó caer sin querer su camiseta de entrenamiento sobre el parqué. ¿Resultado? El triple de Fisher se daba por válido y Durant anotaba el tiro libre. Lo que había sido un triple fallado se convertía en una jugada de 4 puntos para los Thunder. A partir de este chute de energía, Oklahoma consiguió llegar al último cuarto con solo 2 puntos de desventaja. En teoría el último cuarto es el territorio de Kevin Durant pero es justo anotar que en los últimos partidos no ha sido así. Ayer no fue una excepción. Memphis se volvió a escapar de 12 puntos a mitad del cuarto y tuvieron que ser Jackson, Ibaka, Collison y Fisher los que, en un último arreón, acercaran a su equipo hasta los 2 puntos. La última pelota, la que podía empatar el partido, fue para Durant pero totalmente descentrado y falto de confianza, falló el lanzamiento (88-84).

En Miami, los Heat se habían conjurado para no tener que volver a Chicago y estuvieron a punto de no poder cumplir su objetivo a pesar de que a los 5 minutos del inicio del partido ya ganaban 2 a 18. Los 2 primeros tiros de los Bulls no tocaron ni aro y el tercer balón lo perdieron. Todo hacía indicar que el partido sería un paseo para Miami pero el espíritu combativo de los de Thibodeau reapareció y consiguieron darle la vuelta al marcador y llegar al descanso con 6 puntos de ventaja. Las diferencias se ampliaron hasta los 10 puntos en el tercer cuarto gracias un Jimmy Butler pletórico que volvió a jugar los 48 minutos de partido. Se mascaba la tragedia en el AmericanAirlines Arena y más cuando Dwyane Wade se había retirado al final del tercer cuarto para tratarse sus maltrechas rodillas. Volvió al partido cuando habían pasado 3 minutos y medio del último cuarto y Shane Battier ya había reducido la ventaja a los 2 puntos. A partir de ahí exhibición de “Flash”: 3-3 en tiros de campo, 3 rebotes y 1 tapón. Norris Cole también se unió a la fiesta e hizo inútiles los últimos esfuerzos de los Bulls por volver a remontar. Nate Robison y Jimmy Butler fallaron los triples que podrían haber empatado el partido y la mágica historia del equipo herido que se levanta una y otra vez tras cada golpe llegó a su fin (91-94). Los Miami Heat alcanzan las finales de conferencia y los Chicago Bulls vuelven a casa con el orgullo del deber cumplido. Quien hace todo lo que puede no está obligado a más. Leer más »