Análisis New York Knicks 2 – Indiana Pacers 4
21 de May de 2013 por EstebanVaya yerro en el análisis previo, donde dábamos un 4-2 a favor de los Knicks. En mi defensa, debo decir que esperaba una serie mucho más igualada en los marcadores finales, es decir, partidos tan cerrados que se resolvieran en el último minuto. Allí, la ausencia de un definidor de juegos por parte de los Pacers y la presencia de Carmelo Anthony para los Knicks se me antojaban decisivas.
La cuestión es que no fue así. Los Pacers ganaron todos sus juegos por un promedio de 10 puntos, mientras que los dos de los Knicks fueron uno por goleada y otro por 10 puntos. No hubo clutch para que Melo se luciera o para que los Pacers se quedaran sin tiros.
Por otra parte hay cierta tranquilidad al pensar que las claves de la serie se dieron en buena cantidad. Lo decíamos y lo verificamos: el juego interior de Indiana sería demasiado para el de lo Knicks, y el tamaño de los Pacers obligaría a New York a jugar de otra manera. Woodson lo vio y salió en un juego con Martin de titular, pero el remedio fue peor que la enfermedad. Sin Prigioni el equipo jugó peor y Martin no fue de gran ayuda para parar a Hibbert, quien se hizo el dueño de los aros.
¿La clave de la serie? Los rebotes. Pocas veces se ha visto una superioridad tan apabullante en ese apartado en una serie de segunda ronda. La superioridad de tamaño de Indiana hacía sonrojar a sus hinchas y pensar en emparejamientos de Hill-Felton, Stephenson-Prigioni, George-Shumpert, West-Anthony y Hibbert-Chandler era simplemente abusivo. El regreso de Studemire de poco sirvió, y a mi impresión muy útiles habrían resultado tanto Wallace como Thomas (a pesar de tener 40 años ambos).
Decíamos también que la serie se decantaría por el Melo bueno y el Melo malo, y en parte fue así. En los dos juegos ganados por los Knicks, el #7 la rompió, aunque en el sexto, a pesar de sus 39 puntos, su equipo fue eliminado.
Venció el mejor equipo, por defensa en conjunto, esfuerzo grupal y jugadas prediseñadas para explotar las pocas virtudes ofensivas que tenían. Los Knicks murieron con la suya, vencieron a Boston a base de tiros difíciles y toma de decisiones dudosas de Melo y Smith, y repitieron la formula aunque con resultado diverso.
Se termina la temporada para los Knicks, soñada en la temporada regular según mi punto de vista, donde pocas cosas pudieron salirle mejor, y algo decepcionante en Playoffs. Sin amnistía para Stoudemire, con la renovación a la vista de Smith, y los años pesándoles cada vez mas a Kidd, Prigioni, Camby y los ya ausentes con contratos mínimos Wallace, Thomas y ¿Martin? Da la impresión que han dejado pasar el tren. Era éste o ¿ninguno? Leer más »
Los Spurs pusieron anoche fin a la temporada de los Warriors en su propia casa. Los de Mark Jackson dieron la sensación de equipo exhausto, con Stephen Curry jugando al límite de su físico, David Lee forzando para jugar 12 míseros minutos y Bogut pudiendo disputar solo 20. Pero a parte de esto, lo de ayer es una historia que debería sonarnos: los Spurs de Duncan acabando con la temporada del equipo de moda, de los más molones, de los que… han ganado estos Spurs más que flores hay en el campo. El partido de ayer es un reflejo de lo que son capaces estos Spurs frente a equipos que los superarían con un ritmo de juego alto, dejarlos en menos de un 40% de acierto.
No hubo lugar anoche para la épica en la NBA. Dos equipos física y tácticamente superiores a sus rivales ganaron con contundencia. Se pueden explicar muchas cosas de las victorias de Spurs y Pacers pero sencillamente fueron mejores que Warriors y Knicks tanto dentro de la pista como en la dirección desde el banquillo. San Antonio e Indiana se quedan a una sola victoria de pasar ronda y ambos dispondrán de la primera ocasión de conseguirlo el jueves.
En San Antonio, los ajustes tácticos de Popovich y los problemas físicos que arrastran los Warriors se aliaron en contra del espectáculo que venía ofreciendo la serie y a favor de los intereses de los Spurs, que al fin se sintieron claramente superiores y lo pudieron reflejar en el marcador (
Por un lado, Marc Gasol se mostró fundamental por enésima ocasión en ambos lados de la cancha sumando a su constante liderazgo y dirección desde la bombilla 16 puntos en la segunda parte y provocando un 31.1% rival por presencia defensiva, colocación, anticipación y habilidad en las ayudas. Sólo cuando Hollins se vio obligado a sentarlo en el segundo cuarto por problemas de faltas los Thunder pudieron ver la luz, con un 48,1% en tiro durante ese tramo, para remontar una desventaja de dos dígitos y ponerse por delante eventualmente. La excelencia defensiva no siempre requiere de agilidad y musculatura para salir en los highlights con tapones estratosféricos.
El Pacers-Knicks estuvo marcado por el descomunal parcial que encajó Indiana a partir del 8:30 del tercer cuarto. Hasta ese momento, los locales habían sido mejores desde el mismo salto inicial pero los Pacers habían soportado bien las embestidas de NYK, que lograron ventajas de hasta 13 puntos en la primera mitad pero no habían alcanzado a romper el encuentro de manera definitiva. Hasta esos últimos minutos del tercer período. Entonces, cuando el marcador señalaba un 64-62 favorable a los visitantes, el caudal ofensivo de los Pacers se secó y los Knicks se desataron como un huracán, perfectamente dirigidos por un Prigioni coreado por la grada (“¡Pablo! ¡Pablo!”) y con Melo, esta vez sí, muy acertado. El parcial creció. Y creció. Y siguió creciendo. En 12 minutos, los neoyorquinos endosaron un 36-4 a su rival, que también hay que decirlo, no pareció especialmente empeñado en evitar la derrota y en cuanto las cosas se torcieron abandonaron el plan de juego que les hace verdaderamente peligrosos (
Como decimos, nada tuvo que ver lo sucedido en el Madison con lo que a continuación vimos en el Chesepeake Arena de Oklahoma City. Aquí nadie lanzó la toalla antes de tiempo. Sin tregua, Thunder y Grizzlies combatieron durante 48 minutos que consagraron a Mike Conley y pusieron en evidencia lo que ya sospechábamos, que Kevin Martin no iba a mantener el nivel del primer encuetro. Con Derek Fisher como casi único aliado, Kevin Durant mantuvo a su equipo a flote durante prácticamente todo el partido, con rentas insignificantes para uno u otro equipo. Enfrente, Conley, Gasol y Randolph se distribuían el peso ofensivo, y Tony Allen y Prince hacían cuanto podían ante KD. Llegados con 86-88 para los Thunder a los últimos tres minutos, que en el primer partido de la serie resultaron calamitosos para Memphis, Gasol y Conley decidieron simplificar las cosas al máximo. A partir de la asociación entre ambos, los Grizzlies encontraron la fluidez en ataque que les costó el partido del domingo y sentenciaron con un 13-5 en el que también fue determinante la pegajosa defensa de Tony Allen sobre Durant y las ayudas inmediatas de Gasol, Randolph o Prince. El espectacular encuentro de Conley, que acabó con 26 puntos, 10 rebotes y 9 asistencias, le redime de sus pecados recientes, aunque los Grizzlies no pueden evitar la idea de que merecían ir a Memphis con un 2-0. Se tendrán que conformar con el 1-1, igual que Durant, de nuevo enorme (36 puntos, 11 rebotes, 9 asistencias) pero esta vez incapaz de anotar los tiros decisivos (
Por bien poquito no se estrena la 2ª ronda de los Playoff con dos victoria visitantes. Ese “poquito” tiene nombre y apellidos: Kevin Durant. Durante prácticamente toda la segunda parte los Thunder fueron por detrás en el marcador y llegaron a acumular una desventaja de 12 puntos. Durant y Kevin Martin (gran partido el suyo) se encontraban demasiado solos ante el ordenado ataque de los Grizzlies, que poco a poco, cual martillo pilón, iban acumulando ventaja. El tercer cuarto se cerró finalmente con 9 puntos de ventaja para los Grizzlies tras un triple sobre la bocina de Quincy Pondexter y las alarmas sonaban por todo el Chesapeake Energy Arena. Pero el inicio del último cuarto de los de Oklahoma fue fulgurante. En un visto y no visto, Derek Fisher y Kevin Martin (asistidos ambos por Durant) recortaban la distancia hasta los 2 puntos y obligaban a Lionel Hollins a pedir tiempo muerto. Los Grizzlies volvieron a tomar el control y cogieron entre 5 y 7 puntos de ventaja que mantuvieron hasta 3 minutos y 40 segundos, momento el que Durant empató el partido. Parecía que se consumaba la remontada pero los Grizzlies, de la mano de Marc Gasol, se las arreglaron para entrar en el último minuto con 3 puntos de ventaja, pocos si enfrente tienes a Kevin Durant. Con un tiro de media distancia sobre Tayshaun Prince dejó la diferencia en 1 punto. El balón era de los Grizzlies pero un listísimo Derek Fisher se lo pispó a Mike Conley en mitad de la entrada y Kevin Durant no desaprovechó el regalo, otro tiro sobre Prince y ventaja para los Thunder. Gasol perdió el balón, Reggie Jackson anotó 2 tiros libres y Pondexter aún tuvo 3 tiros libres para empatar el partido pero falló el primero (
Tal vez el resultado con mayor carga emocional fue el que se produjo en Boston, donde posiblemente asistimos al final de la era Pierce & Garnett. Los Knicks dominaron el partido con claridad a partir del acierto de Prigioni en los primeros minutos, cuando el argentino anotó tres triples y puso a los suyos 16 arriba (21-5). Los Celtics sufrieron de nuevo los atascos ofensivos que han marcado su postemporada, especialmente por parte de Paul Pierce, quien tras anotar su primer tiro falló 9 consecutivos. De esta manera, y después de un parcial de 20-4 comandado por Shumpert y JR que se inició al final del tercer cuarto, los Knicks se plantaron con una renta de 26 puntos (75-49) a 9:30 para el final del partido. Todo estaba listo, esta vez sí, para el funeral de los Celtics. Pero los verdes no capitularon sin antes mostrar un último arranque de orgullo, con Jeff Green y Avery Bradley desatados para recortar la diferencia hasta los 4 puntos (77-73). Los Knicks se recompusieron a tiempo, Melo y JR anotaron un par de tiros, y los neoyorquinos pudieron al fin celebrar (
Arrancamos el repaso a la cuarta madrugada de los Playoffs 2013 en Denver, donde Nuggets y Warriors ofrecieron un magnífico espectáculo digno de encabezar todas las crónicas. Especialmente brillante estuvo Stephen Curry, estelar en la victoria de los suyos en el Pepsi Center, donde nadie se iba con un resultado positivo desde el 18 de enero. Para acabar con esa racha de 24 triunfos locales consecutivos en Denver, los Warriors desplegaron todo su arsenal ofensivo, que en ausencia de David Lee incluyó a Jarret Jack de inicio. Así, los cuatro máximos anotadores del partido fueron visitantes: Klay Thompson (21), Harrison Barnes (24), Jack (26) y, por supuesto, Curry, que a sus 30 puntos añadió 13 asistencias. Ante el (ojo, no es una errata) 65% de aciertos en tiros de campo de los Warriors, no bastó con los buenos números que presentaron muchos de los locales. Seis jugadores de los Nuggets anotaron en dobles figuras y Kenneth Faried reapareció, pero el brillo de Curry eclipsó todo lo demás y equilibró la serie, que se traslada a Oakland con 1-1 y la promesa de que nos vamos a seguir divirtiendo. (