La Crónica: Pasado, presente y futuro
03 de April de 2013 por txusma
Anoche vivimos una de esas jornadas en las que el tiempo parece desaparecer y colapsarse. El pasado estuvo representando por la retirada del número 34 de Shaquille O’Neal en el Staples Center de Los Angeles en una ceremonia muy emotiva. Acompañado de su madre y sus 6 hijos, el “perro grande” contempló como su camiseta luce ya al lado de la de otros mitos como Karem Abdul-Jabbar, Wilt Chamberlain o Magic Johnson. Visiblemente emocionado Shaq dedicó unas palabras a la que había sido su afición durante 8 temporadas ante la presencia de Jack Nicholson, Jerry West y Phil Jackson, al que los aficionados no pararon de aplaudir. Los gritos de “We want Phil!” resonaron constantemente por todo el pabellón. El tiempo pasado siempre fue mejor.
La ceremonia fue una especie de viaje en el tiempo llevada a cabo en el descanso del trascendental Mavs-Lakers. Kobe Bryant, aislado totalmente en los vestuarios para no perder la concentración de cara a la 2ª mitad, no piensa permitir que los Lakers se queden fuera de los Playoffs y en 47 minutos de juego consiguió el décimonoveno triple doble de su carrera y desarmó a los Mavericks. Al final de la primera parte, los Lakers ya vencían de 15 ya pesar de que en la 2ª la ventaja se redujo hasta los 5 puntos, los triples de Earl Clark (clave una vez más) y el propio Kobe mantuvieron la ventaja. A falta de 3 minutos apareció el aburrido Hack-a-Howard pero esta vez el pívot de los Lakers estuvo especialmente acertado y no permitió que Dallas se saliera con la suya (81-101). Con esta derrota los Mavs se descuelgan, parece que definitivamente, de la lucha por los Playoffs. Utah y Los Angeles se jugarán esa octava plaza. Leer más »
Esta vez no funcionó el Hack-a-Howard, o no funcionó del todo. Los Magic llevaron de manera descarada una y otra vez al pívot de los Lakers a la línea y este igualó con 39 el récord NBA de tiros libres lanzados. Anotó 25, con un más que digno 16 de 20 en la segunda parte. El acierto de Howard en los tiros libres acalló a los aficionados que acudieron a su antiguo pabellón y amarró la victoria para los suyos (
Se acabó el recreo para los Wizards, suena la campana y deben volver a sus pupitres. Y esta vez no hay excusa. Se acabaron los parvulitos, el juego de las cocinitas, los babis de color azul y las gamberradas a media tarde. Comienzan la EGB. Se acabó el cachondeo de McGee, Young, Lewis, Blatche y compañía, y el ambiente de patio de colegio.
El castillo de naipes de los Wizards se derrumbó ante el primer viento. El equipo de la capital intentó aplicar el modelo Thunder. La receta parecía sencilla: pon a todos tus jóvenes medianamente talentosos juntos en la cancha, y ellos ganarán partidos y se convertirán en la sensación de la NBA. De sencillo no tuvo nada y la ilusión duró sólo 17 partidos en los que apenas consiguieron dos victorias. Adiós Saunders y borrón y cuenta nueva.
Penúltima jornada de regular especialmente emotiva en el US Airways Center de Phoenix, donde Steve Nash se despedía de la que ha sido su afición en las últimas 8 campañas, así como en las 2 primeras de su carrera. Se marcha sin ningún anillo pero con dos MVPs, a la espera de que durante este verano varios candidatos se lo rifen. Pocos podrían entender esta situación mejor que los fans de Phoenix que no sienten hacia él nada más que agradecimiento. Muchos buenos ratos les ha hecho pasar a los parroquianos. Su mayor logro es haberles recordado a todos cómo era eso de soñar. No pudo ser y no pudo irse con la última victoria. No pudieron con los Spurs de Pat Mills y Tiago Splitter (
Anoche se cerraba un capítulo en la historia de la NBA. El capítulo de los Nets en Newark, New Jersey, tras 35 años que es como decir desde siempre para muchos. Un periplo tan gris como el de su camiseta, esa que alguna vez vistieron Rick Barry o Julius Irving para las mayores glorias en la ABA pero que desde su aterrizaje en New Jersey apenas ha superado la primera ronda un puñado de ocasiones. Algunos contaremos que les pudimos ver optar al anillo con estrellas rutilantes de la talla de KeithVan Horn, Kenyon Martin o Todd McCulloch, pero dirigidos desde el banco por Byron Scott y desde la cancha por el mejor Jason Kidd de su carrera. También diremos que fue allí donde Drazen Petrovic logró romper todos los tabúes.
Algunos amanecemos aún con las heridas abiertas tras este deadline de sabor decepcionante. Uno se siente particularmente afectado, como entenderéis, por el adiós de Fisher y también el de McMillan. Pero el show debe continuar y ayer lo hizo con una jornada de transición.