La Crónica: Lebron James salva a los Heat
23 de May de 2013 por Simon
Muchos se ha hablado en estos días sobres las posibilidades reales de estos Pacers ante los Heat y atendiendo al partido de ayer parece que vamos a tener una serie larga y dura. Fue un grandísimo partido que tuvo hasta 18 empates e idéntico número de cambios de líder en el marcador y mucha, muchísima emoción con un final trepidante. Miami Heat necesitó de una prórroga y una bandeja sobre la bocina de Lebron James para llevarse la primera victoria al zurrón (102-103).
El partido comenzó con ambos equipos muy imprecisos, con un nivel de ansiedad altísimo sobre todo por parte de los Pacers que cometieron sólo en este primer cuarto hasta 7 pérdidas de balón. A pesar de este dato el partido se mantuvo igualado debido al buen desempeño de la pareja interior de Indiana y a que Miami, con 6 pérdidas, no se quedó atrás a la hora de perder balones. Los jugadores de Indiana comenzaron el partido muy nerviosos y por momentos distraídos, permitiendo algunas canastas fáciles, fruto de las pérdidas y algunos despistes. El primer cuarto fue una simple toma de contacto, el juego estaba todavía bastante vivo y ambos equipos calibrando al rival.
En el segundo cuarto ambos equipos siguieron perdiendo el balón a un ritmo alto aunque la superioridad de Indiana cerca del aro los seguía manteniendo con pequeñas ventajas en el marcador. Un gran David West conseguía guiar el ataque de su equipo con solvencia y un mejor control de la bola permitió a los de Frank Vogel lograr una pequeña renta de 7 puntos que fue la mayor diferencia de la que gozó cualquiera de los 2 equipos. Este cuarto nos dio una idea de lo que son capaces estos Pacers si cuidan el balón y consiguieron parar durante varios minutos el ataque de Miami golpeándoles una y otra vez dentro de la zona.
El inicio del tercer cuarto no pudo ser más nefasto para Indiana. De salida perdieron el balón tres veces casi seguidas, lo que aprovechó Miami para recortar la pequeña distancia del marcador y ponerse por delante. Tras este mal inicio de cuarto y un amago de marcharse por parte de Miami, Indiana volvía a limitar sus pérdidas y con ello lograba mantener el partido igualado con un Paul George desaparecido hasta el momento pero que poco a poco iba entrando en el partido. Leer más »

¿La clave de la serie? Los rebotes. Pocas veces se ha visto una superioridad tan apabullante en ese apartado en una serie de segunda ronda. La superioridad de tamaño de Indiana hacía sonrojar a sus hinchas y pensar en emparejamientos de Hill-Felton, Stephenson-Prigioni, George-Shumpert, West-Anthony y Hibbert-Chandler era simplemente abusivo. El regreso de Studemire de poco sirvió, y a mi impresión muy útiles habrían resultado tanto Wallace como Thomas (a pesar de tener 40 años ambos).
Tenía que ser Lance Stephenson, un chaval de Brooklyn en el que Larry Bird detectó un talento especial cuando lo eligió en el draft de 2010 (el mismo de Paul George) pero que hasta hace unos días era más célebre por su amenazador gesto hacia el banquillo de los Heat en los Playoffs del año pasado que por cualquier cosa relacionada con el baloncesto. Las circunstancias -la lesión de Danny Granger- le han situado en el foco, y Stephenson ha brillado cuando más le necesitaban los Pacers, en un sexto partido de segunda ronda que sirvió a Indiana para sellar su regreso a las finales de Conferencia nueve años después. Es un buen momento para reivindicar el papel jugado por Bird, Donnie Walsh y Kevin Pritchard en la ejemplar remodelación de este equipo.
Los Spurs pusieron anoche fin a la temporada de los Warriors en su propia casa. Los de Mark Jackson dieron la sensación de equipo exhausto, con Stephen Curry jugando al límite de su físico, David Lee forzando para jugar 12 míseros minutos y Bogut pudiendo disputar solo 20. Pero a parte de esto, lo de ayer es una historia que debería sonarnos: los Spurs de Duncan acabando con la temporada del equipo de moda, de los más molones, de los que… han ganado estos Spurs más que flores hay en el campo. El partido de ayer es un reflejo de lo que son capaces estos Spurs frente a equipos que los superarían con un ritmo de juego alto, dejarlos en menos de un 40% de acierto.
No hubo lugar anoche para la épica en la NBA. Dos equipos física y tácticamente superiores a sus rivales ganaron con contundencia. Se pueden explicar muchas cosas de las victorias de Spurs y Pacers pero sencillamente fueron mejores que Warriors y Knicks tanto dentro de la pista como en la dirección desde el banquillo. San Antonio e Indiana se quedan a una sola victoria de pasar ronda y ambos dispondrán de la primera ocasión de conseguirlo el jueves.
En San Antonio, los ajustes tácticos de Popovich y los problemas físicos que arrastran los Warriors se aliaron en contra del espectáculo que venía ofreciendo la serie y a favor de los intereses de los Spurs, que al fin se sintieron claramente superiores y lo pudieron reflejar en el marcador (
Por un lado, Marc Gasol se mostró fundamental por enésima ocasión en ambos lados de la cancha sumando a su constante liderazgo y dirección desde la bombilla 16 puntos en la segunda parte y provocando un 31.1% rival por presencia defensiva, colocación, anticipación y habilidad en las ayudas. Sólo cuando Hollins se vio obligado a sentarlo en el segundo cuarto por problemas de faltas los Thunder pudieron ver la luz, con un 48,1% en tiro durante ese tramo, para remontar una desventaja de dos dígitos y ponerse por delante eventualmente. La excelencia defensiva no siempre requiere de agilidad y musculatura para salir en los highlights con tapones estratosféricos.
El Pacers-Knicks estuvo marcado por el descomunal parcial que encajó Indiana a partir del 8:30 del tercer cuarto. Hasta ese momento, los locales habían sido mejores desde el mismo salto inicial pero los Pacers habían soportado bien las embestidas de NYK, que lograron ventajas de hasta 13 puntos en la primera mitad pero no habían alcanzado a romper el encuentro de manera definitiva. Hasta esos últimos minutos del tercer período. Entonces, cuando el marcador señalaba un 64-62 favorable a los visitantes, el caudal ofensivo de los Pacers se secó y los Knicks se desataron como un huracán, perfectamente dirigidos por un Prigioni coreado por la grada (“¡Pablo! ¡Pablo!”) y con Melo, esta vez sí, muy acertado. El parcial creció. Y creció. Y siguió creciendo. En 12 minutos, los neoyorquinos endosaron un 36-4 a su rival, que también hay que decirlo, no pareció especialmente empeñado en evitar la derrota y en cuanto las cosas se torcieron abandonaron el plan de juego que les hace verdaderamente peligrosos (
Como decimos, nada tuvo que ver lo sucedido en el Madison con lo que a continuación vimos en el Chesepeake Arena de Oklahoma City. Aquí nadie lanzó la toalla antes de tiempo. Sin tregua, Thunder y Grizzlies combatieron durante 48 minutos que consagraron a Mike Conley y pusieron en evidencia lo que ya sospechábamos, que Kevin Martin no iba a mantener el nivel del primer encuetro. Con Derek Fisher como casi único aliado, Kevin Durant mantuvo a su equipo a flote durante prácticamente todo el partido, con rentas insignificantes para uno u otro equipo. Enfrente, Conley, Gasol y Randolph se distribuían el peso ofensivo, y Tony Allen y Prince hacían cuanto podían ante KD. Llegados con 86-88 para los Thunder a los últimos tres minutos, que en el primer partido de la serie resultaron calamitosos para Memphis, Gasol y Conley decidieron simplificar las cosas al máximo. A partir de la asociación entre ambos, los Grizzlies encontraron la fluidez en ataque que les costó el partido del domingo y sentenciaron con un 13-5 en el que también fue determinante la pegajosa defensa de Tony Allen sobre Durant y las ayudas inmediatas de Gasol, Randolph o Prince. El espectacular encuentro de Conley, que acabó con 26 puntos, 10 rebotes y 9 asistencias, le redime de sus pecados recientes, aunque los Grizzlies no pueden evitar la idea de que merecían ir a Memphis con un 2-0. Se tendrán que conformar con el 1-1, igual que Durant, de nuevo enorme (36 puntos, 11 rebotes, 9 asistencias) pero esta vez incapaz de anotar los tiros decisivos (