Bonita despedida de la franquicia a New Jersey. Un 33% de victorias, 24ºs en puntos anotados y encajados, 26ºs en rebotes, 22ºs en asistencias… Epílogo acorde a la mediocridad de la etapa que termina.
La llegada de Deron Williams, aunque “rebotado” de Salt Lake City, prometía poner otro tipo de cimientos en la nueva franquicia de Brooklyn. Su figura sazonada con los millones del mecenas ruso y el potencial de la nueva sede debían generar el reclamo necesario para atraer a todos. Se supone que este verano deberíamos haber visto codazos por vestir la camiseta.
Sin embargo, pronto la realidad hizo acto de presencia: El entusiasmo de Deron por el nuevo proyecto no fue todo lo desbordante que cabría esperar; el señor Prokhorov ha estado más pendiente de sus frentes políticos en la madre Rusia que de otra cosa; Brook López se ha pasado casi todo el año lesionado; Kris Humphries ha destacado más en prensa rosa que en medios especializados; los ideales baloncestísticos de Avery Johnson son todo menos atractivos, y el grueso de la plantilla era una castaña de las gordas y todos éramos conscientes de ello. Estamos hablando de un equipo donde han sido importantes Shelden Williams y DeShawn Stevenson. La depresión hecha baloncesto. Los mejores mimbres para retener a Deron y, de paso, convencer a Dwight Howard de que sería una fantástica idea cambiar Orlando por Brooklyn. Porque sí.
Pero al final, como se ha demostrado este curso, al final todo se reduce a una sola cosa: Poner mucha pasta encima de la mesa. La mejor noticia del año puede haber sido que Putin gane las elecciones en su pueblo.
Algunos nos tirábamos las manos a la cabeza cuando se cambió la ronda de uno de los drafts más prometedores de los últimos años por el expiring de Gerald Wallace. A Wallace finalmente se le ha inyectado una ilusión de 40.000.000$ en cuatro años y ahora se da por hecho que llegará Joe Johnson a cambio de Farmar, Petro, Morrow, Jordan Williams, DeShawn y una ronda protegida del 2013. Habiendo dinero… Leer más »