Atlanta Hawks: Vuelo hacia un horizonte incierto
Septiembre 25, 08 por TheDeerHunter
No ha pasado mucho tiempo desde que los jóvenes halcones terminaron su temporada sorprendiendo a propios y extraños con el susto de campeonato (y nunca mejor dicho) que les regalaron, junto con alguna que otra caricia adicional, a la franquicia del trébol en primera ronda de los pasados Playoffs.
Nadie había dado un duro por ellos, ni para ganar un solo partido, y ahí habían estado, luchando como jabatos hasta el límite mismo de sus capacidades, dejando esa imagen tremenda contra un rival de tan alta categoría. Un núcleo duro de jugadores, mezcla de talento y potencia física, rezumando casta por cada uno de sus poros.
Ninguno de sus aficionados podía sentir otra cosa que optimismo tras la mediocridad vivida tantas temporadas seguidas. Pocos recordaban en ese punto que habían llegado ahí ganando únicamente 37 partidos en la última plaza de una de las más patéticas temporadas en la conferencia Este que se recuerdan. Lo dicho: con puntuales retoques y el desarrollo de sus jóvenes e inexpertos valores todo parecía indicar que se podía dejar atrás la larga etapa de “coleccionistas de promesas y fracasos”. Leer más »
Continuamos el balance cambiando de conferencia y oceano. Hombre rico, oeste, hombre pobre, este.
Y es que han pasado 20 días desde que publicamos que
ese olor a historia consigue un gran equipo como el que tiene ahora, logra el mejor balance de la liga y sufre lo indecible para eliminar al octavo clasificado de una devaluada conferencia este… Cuando eso sucede, lo más fácil es decir que los jugadores han subestimado al rival, que se han relajado, que no se lo han tomado en serio, que no se esfuerzan, que han jugado mal, que no sienten los colores y todo ese tipo de cosas que muchas veces solemos decir. Es muy posible que, en muchas ocasiones, sea esa la verdad, pero en otras, de la misma forma que uno por muy bueno que sea puede no estar acertado siempre, otro que no lo sea tanto puede dejarse llevar por la ilusión, el coraje y las ganas de hacerlo bien y lograr subir su nivel hasta el punto de poder competir de tú a tú contra cualquiera.
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. Si esto es así va a ser difícil parar a Boston Celtics tras haber logrado sobrevivir a esta batalla. No sabemos si cuando Paul Pierce amenazó al banquillo de Atlanta con aquel feo gesto pandillero ya sabía cómo iba a finalizar todo y es que para uno de los máximos candidatos al título, para el equipo campeón por antonomasia, esta serie se ha terminado convirtiendo en algo más que una simple eliminatoria. Una cuestión de orgullo. Parecía que Atlanta Hawks había logrado llevar a los Celtics al límite de su resistencia física y moral y cuando las cosas se han torcido de tal manera el llevar una camiseta como la verde puede resultar una carga más que difícil de llevar.
Quién iba a pensar lo mal que lo está pasando Boston en esta eliminatoria. Los primeros partidos ganando fácil y dando descanso al Big Three. De pensar que iba a ser un paseo en barca, de repente se encuentran en medio de la madre de todas las batallas, dejandose la piel en la cancha y con sus estrellas jugando todos los minutos del mundo contra un equipo de chavales que les están dando por todos los lados… Ahora llega el séptimo partido y es cuando uno es consciente de lo que pesa el Trébol, de lo que pesa la historia, el favoritismo… todo.
Ninguna gracia le ha hecho a Garnett y compañía que 4 “mocosos” vestidos de rojo vinieran a poner en duda quien es el equipo más fuerte y más duro del Este. El Big Three ha saltado a la cancha con ganas de comerse a quien se pusiera por delante y lo han conseguido de manera sobrada. 15 puntos de ventaja al descanso y 25 al final, dejándose llevar incluso y reservándose para el que ha de ser el partido definitivo. Estamos seguros que el ex de Minnessota, ayudado por Paul Pierce por aquello de la antigüedad, habrá aleccionado perfectamente a sus compañeros en el vestuario y luego en el campo habrá sido el que más se ha exprimido y el que más ha luchado. Un claro ejemplo para los jóvenes que no pueden sino dejarse la piel en el campo viendo que su líder, de 32 años ya, no da ni una pelota por pérdida.
La lesión de Greg Oden el pasado verano, motivo por el cual aún no le hemos visto jugar como Blazer, dejó todos los pronósticos sobre el RoY muy favorables a Kevin Durant. La apuesta de los Sonics fue clara y, sin Allen ni Lewis en el equipo, Durant contaría con carta blanca. Hasta aquí, las previsiones se han cumplido a rajatabla. Tal vez no era tan previsible la terrible, patética por momentos, imagen ofrecida por Seattle esta campaña, pese a que no se esperaba gran cosa de ellos. Esto ha lastrado a Durant, que en ocasiones se ha mostrado más egoísta que brillante, ha anotado mucho a costa de lanzar demasiado y, sobre todo, de aportar poco en otros aspectos. Y los Sonics han perdido compulsivamente.
como gran líder de este equipo que es, acusó a sus compañeros de haberse borrado del partido. Hay que tener en cuenta que esto lo dijo en caliente, frustrado después de haberse tirado 22 tiros de los 88 de todo su equipo (ni más ni menos que la cuarta parte) y tan sólo haber metido 5. Cabe la posibilidad de que para llegar a soltar tal disparate y no caérsele la cara de vergüenza, todavía le durara la jarana de la juerga que se corrió pocos días antes de empezar la eliminatoria y que terminó con sus huesos de super-estrella en la cárcel. A pesar de todo, sus compañeros trataron de hacerle caso y anoche, a base de intensidad más que de calidad, defendieron el partido hasta casi el final, más concretamente hasta que Carmelo decidió que ya había hecho suficiente y cometió absurdamente su sexta falta para poder así relajar su cansado cuerpo y su esforzada mente hasta el final del partido y de la eliminatoria. Su rostro de malestar tras formar parte del primer equipo en la historia en alcanzar 50 victorias y caer barrido en primera ronda lo decía todo. Malestar ninguno. Algunos compañeros se tapaban la cara para ocultar su desesperación y vergüenza. A Carmelo no le hizo falta pues en ningún momento sintió ni una cosa ni la otra. Al fin y al cabo los derrotados eran sus compañeros.
Eso, unido a un gran ambiente y unos atleticos Hawks hicieron besar la lona al equipo del trébol.