Sacramento Kings 2010-2011: Preparados para la resurrección
23 de October de 2010 por aro_pasado_no_newtoniano
El hecho de venir de una temporada que trajo cierto optimismo a los Reyes de la capital del estado de California no es un paso dado en vano. Tras años de bandazos deportivos con el denominador común de la travesía por el desierto, una temporada como la pasada es un buen paso, sin duda. Quizás el final de temporada pudo sembrar alguna duda pero, o bien el brillante pasado reciente no tan lejano, o bien el querer olvidar los últimos años, deben hacer pensar que el próximo curso puede ser otro paso hacia adelante.
Buena señal parece el hecho de que el entrenador permanezca en el cargo. Paul Westphal parece el hombre indicado para comandar el proyecto de conseguir una corona para los Reyes, o de al menos, intentarlo. Desde siempre, se trata de un hombre de semblante afable y que todos quisiéramos como suegro o vecino al que pedirle la taladradora o la 13/14 y que de buen grado nos prestaría. Lejanos parecen sus años en los que Phoenix jugaba de manera deliciosa o su paso por la ciudad-cuna del grunge. Pero Paul volvió, los Maloofs le dieron una nueva oportunidad en el baloncesto profesional tras estar unos años “retirado” en el baloncesto universitario. No la desaprovechó. Su pasado año fue de los que otorgan crédito, y de los que invitan al optimismo. Leer más »
El próximo curso baloncestístico debe servir como trampolín para empresas más ambiciosas. Desde el punto de vista del abajo (o arriba) firmante no se vislumbran otras alternativas que no pasen por permanecer a la espera mientras se monitoriza el aprendizaje de los dos jugadores de segundo año. Tampoco parece que estemos delante de dos futuros all-stars, al menos a corto plazo, pero Michael Beasley y Mario Chalmers apuntan a alero y base titulares y parece difícil que alguien les arrebate está titularidad dada la composición de la plantilla, salvo, en el caso de Beasley, él mismo la regale, ya que no parecen los hombros de Beasley el punto de apoyo para el peso de ninguna franquicia, sobretodo si uno se percata que el teórico eje de simetría de esos hombros pasa por su cabeza.