Las finales: Golden State Warriors 4 – Cleveland Cavaliers 2

19 de June de 2015 por TheDeerHunter

“But I think what was probably overlooked all year long was that what really wins is the combination of great offense and great defense.  We had the No. 1 defense in the league.  We had the highest scoring team in the league.  We were No. 1 in assists.  We were No. 1 in field goal percentage defense. When you get that combination, then you’re going to be pretty good.” Steve Kerr

Final extraño a una campaña enrarecida. No es frecuente que tras ganar un anillo las declaraciones del técnico suenen tanto a justificación. Es posible que nos hubiéramos malacostumbrado a las dos apoteósicas temporadas anteriores con sus apasionantes playoffs y finales. La saga épica “Heat vs Spurs” quedará en nuestra retina durante mucho tiempo.

El “déficit de emociones” con el que llegamos al epílogo de la 2014/15 no podía reconducirse de ningún modo en la serie definitiva. En una esquina del ring un rival mermado por las lesiones que debía fiar sus opciones a enfangar el juego. En la otra los claros favoritos enfrentados a su propia inexperiencia y naturaleza errática. Oculto en la sombra, un tercer rival inexorable y quizá el verdadero dominador de la campaña: la promesa de lo que podría haber sido y no fue. 

Jamás percibimos una insatisfación tan grande en el ambiente. El paseo militar de Cavs y Warriors en la postemporada ha sido producto de un cúmulo de circunstancias: El efecto del paso del tiempo en los veteranos campeones, el altísimo número de lesiones, el bajo nivel de la conferencia Este, el insuficiente rendimiento y comportamiento errático de algunos de los aspirantes mejor reforzados, la falta de madurez de algunas estrellas que se avecinan o de los proyectos que les rodean… Pero sin correlación aparente ciertos reproches a estas cuestiones parecen haberse focalizado en quienes menos cabría esperar en este sentido: En los Warriors y en la superioridad con la que se han erigido campeones, así como en sus galardonados jugadores, de lo más “entrecomillado” en los últimos años, por no decir lustros, de manera más o menos velada. El manido “los Warriors sí, pero…”

Ciertamente no era fácil subir el listón de una regular impecable en todos los aspectos. Llegamos a un punto en que la excelencia ya no es suficiente y el run run comenzó pronto. La “maldición” de los Warriors nace cuando trasmiten tal sencillez al arrasar a sus rivales. Parece sencillo ganar 67 partidos (y la mayor parte de ellos en apenas tres cuartos) promediando un margen de dobles dígitos. Parece sencillo ser los mejores atacantes y los mejores defensores. Al fin de cuentas son un super-plantillón… no lo parecía una temporada antes, pero este año la obligación moral era arrasar ante unos ¿mediocres? rivales porque parece sencillo.

En postemporada las dificultades, como es lógico, han crecido. Si bien los resultados no han cambiado demasiado, los Warriors se han mostrado algo más vulnerables aportando puntuales argumentos a sus críticos. Momentos de desconexión, a menudo por exceso de confianza, inexperiencia y falta de instinto asesino, así como un mejorable manejo de la presión al final. Por el contrario se han mostrado como un grupo con recursos y un abanico de alternativas tácticas que Steve Kerr no ha dudado en utilizar con éxito.


Es aquí donde encontramos la principal clave de la final. En la mentira “piadosa” que Steve Kerr perpetró en el cuarto choque. El momento en que Andre Iguodala pasó de ser el ilustre “defenestrado” por Kerr en su año de debut a ser el alma de la fiesta en la culminación del mismo. La merecida condena a Andrew Bogut junto al no menos merecido premio a Andre por su esfuerzo en los tres primeros partidos tuvo varias consecuencias directas, todas positivas para los Warriors: trastocó decisivamente el sistema de contramedidas que David Blatt tenía preparadas para esta final; recuperó para la causa a Draymond Green, que dispuso de más espacios para encarar aro y más alternativas de pase; aumentó el ritmo de juego con un small ball extremo, así como la letal pegada exterior de su equipo; forzó la disyuntiva Timofey Mozgov/Tristan Thompson, los dos compañeros más productivos de El Elegido… La inteligentísima defensa de Iggy sobre LeBron, una de las más nobles que jamás le hayamos visto recibir, pasará a la historia de las finales y será objeto de estudio por los especialistas que afronten “el toreo del morlaco”. En mi opinión tiene más mérito incluso que la del año pasado de Leonard, apoyada en más ayudas. La aparente táctica suicida de esa defensa “1 vs 1” se ha demostrado efectiva, dándole razones a los que creen que “El rey” no estaba fino mirando aro. Y todo sin que Iguodala se haya desentendido de sus labores ofensivas en todo un ejemplo de generosidad y capacidad de sacrificio. Si el MVP es el jugador más valioso para alcanzar la victoria, él lo ha sido.

Y es que exceptuando el fabuloso 5º encuentro, el único gran partido de la final, no hemos presenciado una final brillante de Stephen Curry. Sus 26 puntos, 6 asistencias, 5 rebotes y 2 robos por partido y su récord de más triples anotados en las finales con un porcentaje de acierto cercano al 40%, se nos antojan a poco. Así de insaciables somos con su talento. Llegamos a verle astiado del correoso Matheew Dellavedova y de la combinación de defensas múltiples que le tenía preparado David Blatt en un 2º encuentro inaceptable en cuanto a actitud. En el resto creemos que ha afrontado el reto de forma muy inteligente, confiando en la superioridad colectiva y soltando la bola ante los continuos “doubles teams”, casi obsesivos, para generar desequilibrios que debían aprovechar otros. Seguramente otras estrellas hubieran forzado empecinándose en una guerra personal contra el mundo. Que cada cual valore cual es la manera correcta de manejar tales situaciones. Se vuelve a reforzar la idea del desdén del jugador por la individualidad como un fin. Yo no seré quien le critique por ello.

Sobre el rendimiento del resto del plantillón de Warriors debemos hablar más de arena que de cal. El tercer jugador en importancia ha sido Draymond Green, que despertó con fuerza en el cuarto tras su inoperancia de los tres primeros choques. A Klay Thompson sólo le vimos en el segundo, en el resto se ha visto atenazado por la presión, como Harrison Barnes, los dos respecto a sus posibilidades reales. A Bogut ni lo mencionamos por incomparecencia. A añadir puntuales aportaciones de unos Leandro Barbosa, Shaun Livingston, David Lee, Festus Ezeli muy irregulares así como el espejismo de un Marreese Speights en forma en el primer choque. El nivel efectivo que ha dado el grueso del grupo no ha estado a la altura de si mismo, y en ningún caso da para arrasar en una final por obligación moral.

En frente toca hablar de nuevo de LeBron James como MVP honorífico, “a lo West”. No hubiera pasado nada si le hubieran elegido. Esta nueva derrota en las finales le coloca más en la línea de Wilt Chamberlain que de Michael Jordan en su carrera hacia el olimpo histórico del baloncesto. La improbable victoria le hubiera otorgado un impulso significativo por el cómo. Mucha gente ha simpatizado con la épica del “LeBron y sus mataos”.

No es un secreto que soy bastante crítico con esta forma de contar la historia. Sin restar un ápice al increíble rendimiento que ha dado “El Elegido”, a la altura por otro lado de un talento del calibre de todo un aspirante al podio histórico, opino que hay más mérito en sus mataos del que se ha querido reconocer. Timofey Mozgov se comió vivo a Bogut y se consagra como un jugador clave para el futuro del equipo. Notable el rendimiento de Tristan Thompson. El desarrollo de la serie ha sido cruel con Matheew Dellavedova, Iman Shumpert o James Jones, pero habían cumplido en los mejores momentos del equipo. Comentario a parte para un horroroso JR Smith, lástima de talento cortocircuitado, aunque no podemos obviar que fue clave para llegar aquí. Sería una injusticia no destacar el trabajo de David Blatt en su estreno en la competición… Es indudable que la plantilla era corta con tres lesiones de hombres fundamentales y en lo que sí estamos todos de acuerdo es que no daban para mucho más de lo que han ofrecido. Sólo el bajo rendimiento rival pudo equilibrar algo las cosas. En mi opinión los Bulls o los Hawks debían de haberles cortado el paso de haber hecho ellos los deberes.

No cabe duda que LeBron se ha dejado la vida en el intento. Muy pocos reproches a alguien con un espíritu competitivo tan salvaje. Él también ha hecho lo que tenía que hacer, ralentizando el juego todo lo posible, aprovechando sus particularidades físicas y encontrando en todo momento al compañero mejor situado. Sin embargo, creo que se ha demostrado que su pobre acierto no era circunstancial. Con todo lo bueno que es ha fallado situaciones impensables para él mismo hace no demasiado tiempo. Su efectividad en los tramos finales de los partidos ha sido de un dramático 14 fallos de 17 intentos. Quedará el cansancio como atenuante, si es que él se conforma con ello. Surge la pequeña semilla de una duda que se resolverá en el futuro o un simple pensamiento. ¿Hacen falta cada día menos recursos para defenderle? ¿Son solo casuales los dos años seguidos de esta guisa?

Cuestión de opiniones, pero veo positivo que el campeón sea el que más lo ha merecido a lo largo del año. El anillo se lo lleva gente como Kerr, Curry o Iguodala que personifican valores de generosidad. Observamos con cierta envidia que han sido franquicias “humildes” como Cavs y Warriors quienes se han jugado el campeonato… Podríamos encontrar muchos detalles para endulzar nuestras sensaciones finales. Que cada cual busque los suyos.

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5 comentarios a esta entrada

  1. iker dice:
    #1

    las finales comodijo aragonés no se juegan, se ganan. y aveces no se puede jugar como se ha jugado durante toda la temporada en una final, a veces hay que cambiar el guión. porque los adversarios no siempre son los mismos y la forma de jugar contra estos nos siempre es igual. warriors pago la novatada en los tres primeros choques, luego espabilaron y pudimos ver algo del baloncesto que han demostrado durante toda la temporada regular y durante gran parte de los playoffs, que de 102 partidos que han jugado los warriors en 3-4 de playoffs no hayan sido brillantes no me parece motivo suficiente para dudar de la legitimidad de su victoria como hacen muchos Lebroncitos en diferentes foros.

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  2. Txusma dice:
    #2

    Los Warriors han sido los mejores durante toda la temporada y además han tenido la suerte de los campeones. Las lesiones no les han golpeado nada durante todo el año pero eso también debe de ser producto del control de minutaje q ha practicado Steve Kerr durante toda la temporada. Stephen Curry ha sido el jugador que más ha estado sobre la pista durante la regular y no ha llegado a los 33 minutos. Este hecho debería hacer reflexionar al resto de GM para que empezaran a encarar sus plantillas hacia la profundidad más que a atesorar talento solo en el quinteto inicial.

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  3. Ruxixón dice:
    #3

    Resumen de las finales de Draymond Green:

    http://cdn2.streamable.com/video/27effa2016ad11e5bdc3950552d45574.webm

    Vaya merluza lleva encima.

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  4. Jose Luis dice:
    #4

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  5. Triceratops dice:
    #5

    Estaria bien abrir una crónica de traspasos, para comentar por ejemplo que Afflalo se sale de su Player option y se declara agente libre.
    Algo debe haber que se me escapa, porque tras una mala pesima temporada en Denver, es rao que se renuncie a 7’5 kilazos para ir al mercado, donde nadie le va a pagar algo así ahora mismo.

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