Miami Heat: Hate now

29 de October de 2013 por Sancho88
La leyenda de ‘El Rey’ se alimenta con sus títulos y derrotas, con cada premio de MVP que levanta, cada anillo que se coloca en sus dedos, cada cinta que se desprende de su cada vez más desértico cuero cabelludo… pero, sobre todo, LeBron James surge hacia arriba elevado por una legión de haters más numerosa que su grupo de fans, sin ninguna duda. Se dice que al grito de ‘Odiadme ahora’ celebró su segundo anillo, tras batallar durante 7 largas noches contra  los eternos Spurs, el equipo más completo en los últimos 15 años.

Fue una pelea épica, una eliminatoria diametralmente opuesta a la que coronó hace dos temporadas a los Heat contra los Thunder, porque a falta de pocos segundos para el final del sexto juego todo estaba perdido para LeBron y los suyos. Iba a ser su tercera derrota en unas finales y probablemente el inicio de un tortuoso proceso de descastación de su figura real. Con 5 puntos abajo él anotó  un triple salvador, Leonard desaprovechó un tiro libre y entonces surgió el arquero que iba a poner la flecha en el lugar exacto, como Antonio Rebollo en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Ray Allen llevó a los Heat a la prórroga con el más valioso de los 3.231 triples de su carrera deportiva. A partir de ahí, la furia desatada del león puso el resto y la defensa de Chris Bosh selló una victoria que fue clave para conseguir el título. El niño mimado, insolente, bocazas, juguetón y odioso para muchos, se hizo dueño un año más de un título que le pertenece, el de primero entre los primeros. Los 37 puntos que anotó en el séptimo partido de la serie le colocaron a la altura de Michael Jordan como el mejor jugador de séptimos partidos de las finales en toda la historia de la NBA.

En esa historia LeBron va superando tótems sagrados con la misma facilidad con la que consigue triples-dobles. En circunstancias normales esta temporada entrará en el grupo de los 25 máximos anotadores de todos los tiempos, dejando atrás probablemente a uno de sus mayores detractores: Charles Barkley. Con 28 años es el jugador más precoz en casi todo y ahora tendrá que demostrar que pese a que todos le odien con envidia sana y quieran arrebatarle el trono de campeón, el objetivo del ‘three-peat’ puede consagrarse a su figura y a la de sus compañeros. Pasar a la historia como solo lo han conseguido los Lakers de George Mikan en los 50, los Celtics de Bill Russell en los 60 (6 anillos consecutivos), los Bulls de Michael Jordan (dos tripletes en los años 90) y de nuevo los Lakers de Shaquille O’Neal y Kobe Bryant a principios del nuevo milenio sería de un mérito tal que habría que reconsiderar, no solo la lista de los 10 mejores jugadores de todos los tiempos en la que ya ha entrado virtualmente, sinó la de los 5 mejores. Y ahí hay auténticos dioses, personas como Michael Jordan, Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar, Larry Bird o Wilt Chamberlain. Da vértigo tirar a alguno de estos para colocar a LeBron James en su lugar pero podría ser justicia pura y dura.

Para ello, y dejándonos un poco de mística en el camino, el trabajo de los Heat será muchísimo más complicado que en los tres años pasados. Tras llegar a tres finales y ganar dos títulos, LeBron, Wade y Bosh se enfrentan a su año de reválida y a su mayor reto. La Conferencia Este morderá desde semifinales y el Oeste llevará un candidato de igual valor en el cruce por el título. Así que serán un total de 21 partidos en tres series diferentes para ganar un mínimo de 12 de ellos y volver a justificar la realidad: los Heat siguen siendo el mejor equipo del mundo.

Las urgencias por ganar ese tercer título afectan sobre todo a la dirección del equipo. Pat Riley intentará convencer a su ‘Big Three’ para que ejerza la player option  que les vincule con los Heat hasta 2016, pero la realidad la dictarán los resultados. Es probable que si LeBron no consigue su tercer anillo, renuncie este verano a dos años más de contrato con Miami por firmar el mejor contrato de su vida con Lakers, Celtics, o, por qué  no, con sus añorados Cavaliers. Eso está por ver y dependerá  en parte de la salud de Dwayne Wade y del compromiso y actitud de Chris Bosh. Si las rodillas de Wade no pasan por el quirófano, los Heat volverán a ser fieros en su expresión literal del término. Contar con ese caudal de anotación entre los dos jugadores principales del equipo es algo que solo pueden firmar los Thunder de Durant y Westbrook. Pero Miami tiene un tercer as en la manga: Chris Bosh. Algunos consideran exagerado que cobre lo mismo que James en este equipo pero curiosamente tanto él como Wade han demostrado en estos dos últimos años que merecen sus contratos. La razón es que no han abandonado a su jefe en ningún momento de las finales y siempre han aparecido para reflotar el barco cuando las causas perdidas eran sinónimo de utopía.

En ese núcleo principal de jugadores los Heat arropan año tras año a sus jefes con jugadores experimentados que se adaptan por distintas circunstancias a su función de actores de reparto. Tras la amnistía a Mike Miller, Miami ha recuperado esta temporada a Michael Beasley, que curiosamente salió del equipo en 2010 para tener espacio salarial para firmar al propio Miller. Un cambio de cromos que puede salir bien si el jugador de Maryland deja de lado las drogas y se centra en jugar al baloncesto, como tan bien lo hizo en sus primeros años como profesional en los Heat. Tener a LeBron a su lado puede ser un acicate importante para el joven de 24 años. Además, el nuevo refuerzo en la pintura, Greg Oden, ha firmado un año garantizado más otro opcional para ser una amenaza real en la zona de los de Florida. Por fin gente como Hibbert, López o Noah tendrá sus dificultades para destrozar por dentro a los Heat. Si estos dos jugadores rinden siquiera al 60 o 70% de sus posibilidades, Miami se asegurará de nuevo una rotación muy completa de 9 o 10 hombres que aguante sin problemas el ritmo y las exigencias de la temporada NBA. Veremos cómo están las rodillas de Oden y las respectivas cabezas adictas a las drogas de Beasley y el propio Oden, alcohólico reconocido en sus primeros años como profesional.

Del resto del equipo destacamos lo de siempre: jugadores duros en defensa y que cumplen un rol específico en ataque con la intención de no saltárselo jamás. Con esas prebendas, gente como Chalmers, Battier, Haslem o Anthony suelen tener gran protagonismo a lo largo de la temporada y su influencia crece de manera exponencial en los Playoffs.

Así, durante todo el año James tendrá la seguridad y la confianza de contar con 15 hombres fieles en la batalla que no lo van a abandonar cuando la pelota queme. Como bases siguen Mario Chalmers y Norris Cole. De Cole se dijo que tenía un pie fuera y el otro también pero al final ha extendido su contrato por dos temporadas más una team option en 2016. Muchos piensan que debería ser el base titular del equipo pero en realidad forma una pareja muy interesante junto a Chalmers y no hay una influencia clara de ninguno de los dos saliendo de titulares o como suplentes. Ambos defienden muy bien, roban de maravilla y asisten los balones que les dejan James y Wade. Chalmers tiene más tiro exterior y Cole más penetración y rapidez pero los dos cumplen su cometido y han hecho bien en seguir confiándoles la dirección del equipo. Se especuló con la llegada de Mo Williams pero finalmente decidieron seguir con lo que tenían.

En las alas Wade y LeBron estarán arropados por grandes tiradores y defensores en la que es, como ya decimos, la tónica habitual de los Heat. Ray Allen será un año más el sexto hombre del equipo,y a sus 38 años dicen que está mejor que nunca físicamente gracias a que se ha sometido a una dieta basada en la alimentación del paleolítico. No le veremos tirar lanzas a los rivales ni encenderse una hoguera al lado del banquillo pero esos 5 kilos de menos le ayudarán a seguir manteniendo su agilidad para jugar sin balón y poder defender atrás como nos tiene acostumbrados. James Jones y Roger Mason Jr. serán el tercer y cuarto escolta del equipo tras Wade y Allen. Van a jugar solo minutos de la basura y su función será tirar desde fuera y defender, lo mismo que la mayoría de actores de reparto del equipo.

Como aleros, James volverá a tener de suplente a Rashard Lewis, que empezó bien la pretemporada pero del que poco se puede esperar. Ya tiene su anillo que no ganó en los Magic pero verdaderamente sigue sin merecer un puesto en este equipo. Como aleros que pueden adaptarse a la posición de 4, James también tendrá  de suplentes al propio Beasley, y al señuelo en el séptimo partido de las pasadas finales: Shane Battier. El jugador más sucio de la liga en la actualidad no tiene remiendos en pegar codazos a la vez que se saca una sonrisa de la cara. Un año más, el día que empiece a enchufarlas ya pueden rezar lo que se sepan los rivales porque no parará.

Y en la pintura Chris Bosh tendrá buena compañía. Cada año le arropan mejor. De empezar en 2010 con Haslem y Anthony, jugadores realmente limitados en la ofensiva (a pesar de los tiros abiertos de Haslem), ahora pueden suplirle Chris Andersen y Greg Oden, además del propio Udonis Haslem. Si cada uno le da 10 minutos de su tiempo para que pueda descansar y aportan tapones, rebotes y algún mate, la posición de 5 estará asegurada. En el caso de que Oden recupere al fin todas sus condiciones que perdió  tras el periplo universitario, Bosh podría jugar en su posición natural, de 4 y Oden volvería a ser aquel center dominante por el que los Blazers apostaron dejando pasar a Kevin Durant.

Un año más, los Heat serán favoritos al anillo. Rose ha vuelto con los Bulls, George acecha con los temibles Pacers, en el puerto de Brooklyn ha desembarcado la ‘vieja guardia’  de los Celtics y hasta Melo parece tener fe ciega en sus Knicks, y por eso el Este es más fiero cada vez. Pero una vez en la cancha, parar al animalito no será tan fácil. No valen cromos ni quintetos bonitos. Para parar a la bestia hace falta un trabajo coordinado que no puede fallar ni un momento. Si ellos no consiguen pararlo, puede que Kevin Durant con los Thunder, Curry con los Warriors, Howard con los Rockets, Marc Gasol con los Grizzlies o Duncan ‘one more time’ con los Spurs, intenten darle el golpe de gracia a un jugador histórico que nadie sabe dónde puede llegar.

Más les vale a los rivales odiarle ahora, pero odiarle de verdad, porque su leyenda es imparable y desaprovechar este momento en el que hay 9 franquicias con aspiraciones reales al título sería imperdonable. Ahora o nunca para los rivales, ahora y siempre para los Heat de LeBron James.

Quinteto: Mario Chalmers, Dwyane Wade, LeBron James, Udonis Haslem, Chris Bosh
Sexto hombre: Ray Allen

Altas: Greg Oden, Michael Beasley (Phoenix Suns), Roger Mason Jr. (New Orleans Hornets).
Bajas: Mike Miller (Memphis Grizzlies), Jarvis Varnado (Sin equipo).

Pronóstico: 1º de la Conferencia Este (61-21). Campeones de la NBA.

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5 comentarios a esta entrada

  1. HisRoyalAirness dice:
    #1

    Por lo menos este año no llegarán a las Finales después de un paseo por el parque (Pacers aparte) y bien descansaditos.

    Siempre diré que la formación de este Big-Three en la conferencia Este más lamentable de los últimos años fue una de las cosas más cobardes que pudo hacer Lebron James. No soy ningún hater y soy perfectamente consciente de que es el mejor sin discusión pero la forma de ganar cada uno de sus anillos no me ha dicho nada.

    Pero muy buen análisis, por supuesto

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  2. GreenPride dice:
    #2

    Gran análisis. Los Heat y por tanto LeBron se enfrentan este año desde mi punto de vista al mayor de los retos. Este año para mí el campeón va a salir del Este y hay hasta tres equipos en condiciones de poder batirles en una serie al mejor de 7 partidos (no cuento para eso con los Knicks) como son Pacers, Bulls y Nets. Sin embargo, sabiendo que LeBron seguirá mandando la clave una vez más estará en las aportaciones del resto especialmente de Wade y Bosh. Si estos dos están a su nivel deben volver a ser dominadores pero si Bosh y sobre todo un Wade que va dando señales de alarma cada año no pueden jugar a su mejor nivel creo que los Heat pueden ser desbancados. El año pasado les veíamos super-favoritos y acabaron ganando las finales del Este por los pelos y las de la NBA por suerte más que otra cosa. Este año siguen siendo favoritos pero yo creo que puede ser el año de la sorpresa.

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  3. Melo15 dice:
    #3

    Tiene acaso mejor equipo Lebron que Jordan, Bird o Magic?
    No es culpa de Lebron que su franquícia no le arrope con buenos jugadores.
    Magic por ejemplo compartia equipo con uno de los 5 mejores jugadores de la historia, con un alero TOP-10 y una plantilla completisima.

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  4. Pop dice:
    #4

    Hombre…

    Cartwright-Grant-Pippen-Jordan-Armstrong = threepeat 91-92-93

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  5. Denise dice:
    #5

    Pues a mi los Heat este año no me dan la sensacion de superioridad de años anteriores. Pueden ganar el anillo perfectamente pero no apostaria a dia de hoy a la final.
    Primero, creo que estan llegando a un punto de demasiada dependencia de Lebron. Y cuando tienes sobre-dependencia de un jugador, al equipo, colectivamente hablando le pasa factura.
    Segundo, los rumores de renovacion, salida al mercado de agentes libres de James, Wade, Bosh pueden pasarle factura a los jugadores y al equipo en general. La prensa es muy cabrona y desestabilizadora, y a partir de febrero van a estar todo el dia dando por saco con este tema. Y creo que eso a un jugador le afecta.
    Tercero, veo al equipo inferior al del año pasado. Miller era un gran complemento al equipo, y su sustituto Beasley, en teoría es mejor jugador pero es que no confio en este tipo de jugadores problematicos.
    Allen es un año mas mayor y cada vez va a ser menos determinante en el juego a 48 minutos. Andersen ya tiene su edad tambien y hay pocas garantias en la pintura, porque de Oden, lo siento pero no espero absolutamente nada de él, Joel Anthony no vale ni para pasar la mopa, y Udonis Haslem es un correcto jugador pero no puede emparejarse con los mejores centers de la liga. A dia de hoy, los Pacers, los Nets y los Bulls se comen por dentro a los Heat. Y si Lebron no está en modo dios, los Heat son un equipo a los que se le mete mano con relativa facilidad.

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