Miami Heat: Primus inter pares

29 de October de 2012 por Sancho88
O primero entre los iguales, en castellano. A los grandes emperadores de la antigüedad y a los reyes del medievo se les aplicaba esta locución latina, y no puede ser más acertada para referirnos ahora mismo a los Heat de Lebron James. Bueno, más bien al propio Lebron, un jugador de fantasía, realmente el mariscal de campo actual del deporte de la canasta. Lebron James representa en su figura la evolución humana. Mantiene una relación codiciosa con la perfección física, la ambición máxima a nivel mental y el perfecto dominio de todas las facetas de su deporte. En una orquesta podría ser todos y cada uno, no ya de los instrumentistas, sino de los instrumentos. Lebron puede tocar suaves melodías para el oído, armónicos acompasados, pero también puede estallar en una orgía de notas de color en la escala Do mayor.

Lebron James ya es un jugador sagrado, me atrevería a decir que uno de los 10 mejores jugadores de la historia del baloncesto. Dudar de eso es directamente cargarse la trayectoria deportiva de un jugador que en los últimos 5 años ha cosechado 3 MVP de la temporada regular, 3 Finales de la NBA, 1 MVP de las finales, además de un anillo de campeón y dos medallas de oro en los juegos olímpicos. Por si esto fuera poco, ha sido designado durante su carrera hasta en 6 ocasiones en el primer quinteto ideal de la liga y ha acudido 8 veces al All-Star Game. Este año entrará en la lista de los 40 mayores anotadores en la historia y ya es el 14º jugador de todos los tiempos en alcanzar los 19.000 puntos, 4.500 rebotes y 4.500 asistencias. Con solo 27 años, la pregunta es obvia: ¿Hasta dónde llegará? 

La modernidad del baloncesto pasa por sus manos, y eso es algo así como juntar a todas las grandes mentes de la humanidad y otorgarle el rol de Leonardo al propio James. Puede sorprendernos con cualquier cosa, pues nadie sabe en qué ha mejorado este verano, cuál será su nueva evolución, dónde está su techo, si quizá se adapte desde sus 203 centímetros a la durísima pintura de la NBA… Hace 20 años en Ohio se inventó un equipo que rozó el campeonato, al igual que lo había conseguido en su adolescencia en ese gran sueño que fue “More than a game”, junto a sus amigos de instituto Romeo, Dru, Willie y Sian, entre otros.

Y ese es el estilo de ‘The chosen one’. No juega por vanidad, por su propia codicia. Lebron respeta la historia y a sus protagonistas, y, como los grandes artesanos, intentará superar lo anteriormente conocido para avanzar en su disciplina y mejorar con su juego la esencia más pura del baloncesto en sí. Respeta a Jordan, a Jabbar, a Magic y a Bird, pero igual que Galileo fue un paso más allá en la Astronomía de Copérnico, igual que Einstein completó a Newton con su Teoría de la Relatividad, Platón superó a Sócrates y Messi a Maradona, Lebron James entiende el baloncesto como un juego de cooperación y estrategia, donde no siempre gana el mejor, sinó el que mejor sabe aprovechar el colectivo. Sabe que si deja fuera del juego a Mario Chalmers, Shane Battier o Mike Miller no tendrá ninguna posibilidad de batir a los dioses del Oeste. En una batalla a campo abierto, un buen mariscal jamás debe sobreestimar a su rival, ni dejar los flancos desprotegidos. Debe guardar la retaguardia y atacar por el punto débil de los Lakers, el gran rival a batir. James ya los ha estudiado, igual que hizo el año pasado con los Thunder. Y no son imparables, aunque sí favoritos por cómo se han reforzado. Eso podría echar para atrás a cualquiera, a otros jugadores que tienen gran talento pero no la ambición del alero de los Heat; a Lebron no le asusta, sin embargo. Él es objetivamente mejor jugador que el nuevo ‘Big Four’ de Los Angeles. Lo demostrará.

El de Akron conoce la dificultad de su nueva hazaña. En su equipo tiene dos nuevos músicos que dominaron la imaginación en los 90 y principios del 2000. Juntos, Ray Allen y Rashard Lewis nos encandilaron en los primitivos Thunder, para los más pipiolos, o los Seattle Supersonics para los nostálgicos. Todo ese talento se le añade a la artillería pesada de otros años. Ya les conocemos: son los ‘Beach Boys’, los chicos de la playa, que se reunieron en el verano de 2010 para dominar la NBA.

Y el 21 de junio de 2012 por fin lo consiguieron, tras el fallido intento frente a los Mavs en 2011. Aquellos Thunder favoritos comandados por Durant sucumbieron 4-1 ante una apisonadora. Los soldados de Lebron estaban totalmente fuera de sí, vieron miedo y atacaron, actuaron siempre como un todo; fueron la unidad suprema. El mariscal debía estar satisfecho. Sus hombres eran un ejército temerario, algo así como los Hunos de Atila o los Cartagineses de del general Aníbal. Finalmente, parece que sus polvos mágicos de magnesia devolvieron el éxito a South Beach.

El eterno ‘The King’  ya tiene su corona, y ahora todos conspiran para destronarlo. Entre sus vasallos, son conocidos en la brega los Chalmers, Haslem, Battier, Miller o Anthony, jugadores sin ningún talento especial en estos momentos de su carrera, pero todos ellos piezas imprescindibles para Lebron en las finales. Sin ellos no habría podido remontar en Indiana, ni en Boston. No obstante, su principal cómplice fue Dwyane Wade.

Muchos llegaron a mofarse e infravalorar las capacidades de ‘The Flash’ en algunos momentos de la pasada temporada. Su juego descendió en peso específico, cuestionó al consejero de la corte Eric Spoelstra y a punto estuvo de cargarse vanidosamente un proyecto campeón. No obstante, los grandes siempre vuelven. Aquella segunda parte en el cuarto partido de la serie frente a los Pacers nos hizo reverdecer los placeres de su juego. Wade, con 22 puntos, comandó una remontada fundamental para su equipo en ‘la casa de muñecas’. Si el dedo de Shaq nos recordaba a todos una hazaña difícilmente imaginable en 2006, aquel explosivo, eléctrico e incansable anotador del pasado por fin volvió aquel día, siendo fundamental durante el resto de los Playoffs.

Cuando Wade cedió  los mandos de su equipo a Lebron en 2010, fue el mayor gesto de inteligencia de toda su carrera deportiva. Nadie puede perder, sin embargo, el norte de esta empresa. Wade es el anfitrión, y lo seguirá siendo. Después de su segundo anillo, nadie puede dudar ya más de él. Solo Kobe Bryant lo supera en su posición, pero probablemente Kobe no podría dirigir con eficacia en estos momentos una nave de campeón desde la posición de 1 y de 2. Ahí veremos a Wade, siendo el santo y seña de todo el backourt de los Heat. Entretanto, Chalmers y Cole llevarán la dirección. Defienden y saben anotar. Se sacrificarán en las finales, pero Wade los desplazará al banquillo cuando sea el tiempo de ganar.

Ray Allen también tiene mucho que decir en estos Heat. Ganó en 2007 con los Celtics un anillo que siempre se había merecido y desde entonces se convirtió en leyenda. El máximo triplista de la historia de la NBA buscará su sitio en el sur de Florida. Bastante recuperado de su lesión, las críticas abyectas vertidas desde Boston por Kevin Garnett no le pueden afectar. De hecho, el propio Garnett ha admitido que ni Jason Terry ni Courtney Lee se acercan de lejos al talento de su ex compañero. Le echarán de menos en el Garden, cuando muchos pensaron que su destino sería retirarse allí. Pero Allen se ha reinventado y ha firmado por un equipo campeón. Su rol será el de francotirador experimentado. En una última bala a vida o muerte, nadie mejor que él podría ser la solución. Wade lo es, incluso el propio Lebron, tan cuestionado en su ‘Clutch’ por sus propios haters, pero Allen es el típico jugador que está destinado a despedirse de una manera muy especial, con un tiro ganador sobre la bocina en el séptimo de una serie, quizá. A sus 37 años, se une al lujo de Cayo Vizcaíno, será 6º hombre en la regular, pero cañonero desde el inicio en las finales.

En la posición de alero, Riley no quiere improvisar más. Lebron ya tiene casi 28 años y no es salud para él cargarle con la responsabilidad de todo el puesto de 3 y de 4. Para ello viene desde Washington el mercenario más sanguinario de la historia de los mercenarios: Rashard Lewis. En Orlando se escondió frente a los Lakers en 2008 y a partir de ahí, se echó una siesta eterna que ya dura 4 años. Su talento sigue indemne, no obstante, y será otra bala de lujo en la recámara para las finales. Mike Miller también jugará y esa es una gran noticia. Despertó el año pasado jugando unos Playoffs de gran calidad, con unos porcentajes de tiro excelentes y un nivel defensivo que ya no le recordábamos. Con la mosca detrás de la oreja de toda la liga, por su abultado sueldo en base a unas prestaciones que se reducen a pasos agigantados en la regular año tras año, Miller intentará demostrar que nos equivocábamos, e intentará prolongar su dulce fin de temporada a partir del 31 de octubre.

Por fin, llegamos a la pintura. En el anterior análisis criticábamos el desierto en la posición de pívot de los Heat y ciertamente eso es algo que no ha cambiado. Ahora bien, Spoelstra ha aplicado la lógica y se ha reinventado, organizando un grupo de guerreros dentro, comandados a tiempos iguales por Lebron y por Chris Bosh. El alero de Florida ha prometido que este año se va a pegar dentro, como falso 5. Dicen que ha ganado en músculo, en potencia, en explosividad. Sin embargo, lo mejor de Bosh viene a media y larga distancia. Desde ahí es indefendible, un aliado para Lebron para desahogar el juego. Sabe que si lo busca en un rango de entre 3 y 6 metros lejos del aro, Bosh asumirá noches de 25 o 30 puntos si es necesario. Un lujo en la pintura y el tercer gemelo de los 17 millones de dólares. A su alrededor, ya sabemos que Spoelstra coloca al propio James en momentos delicados, pero le gusta salir con el mayor perro de presa del equipo: Shane Battier.

El antiguo Robin de nuestro Batman Pau Gasol en los Grizzlies, es un jugador más que respetable hoy en día. Si tiene el día desde fuera, despídete. Además, en las artes amatorias de pegarse con todo el mundo en la pintura, ganaría premios de suciedad con total seguridad. Battier es un guerrero más en este equipo campeón, un aliado inseparable de Lebron, su gran amigo en la defensa, pero no el único. Del banquillo y algunos días de inicio aparecen dos jugadores, que estos sí, son auténticamente peones, albañilería como diría Montes, guerreros sarracenos. Udonis Haslem y Joel Anthony no tienen absolutamente nada de talento, son Gattusos en un mundo de Zidanes, pero ahí están, al lado de su jefe. Guardaespaldas así siempre vienen bien para un proyecto campeón. Y para ponerle la guinda al pastel, Riley ha rescatado desde la ‘Gran Manzana’ a otro currante de este deporte: Josh Harrellson. El ‘sophomore’ destaca por intimidar, por su cadera de ‘pata palo’ y por un tiro exterior peligrosísimo. Un garrote más para ‘haquear’ a Howard 25 veces. Más madera, más intendencia para unos Heat que, con todo el dolor de mi corazón por discrepar con Magic, son favoritos un año más.

Quinteto en la regular: Chalmers, Wade, James, Battier, Bosh
Quinteto en las finales: Wade, Allen, Lewis, James, Bosh

6º hombre: Allen/Lewis

Altas: Ray Allen (Boston Celtics), Rashard Lewis (New Orleans Hornets), Garrett Temple (Monferrato), Josh Harrellson (Houston Rockets).
Bajas: Ronny Turiaf (LA Clippers), Eddy Curry (Dallas Mavericks), Juwan Howard (agente libre).

Pronóstico: 58-24. Primeros o segundos de Conferencia y Campeones de la NBA 2012-2013. (Por jerarquía debería ponerles como Finalistas, ya que nuestra apuesta en el blog es esa, Lakers campeones, pero Miami debería revalidar título con una previsible ventaja de campo en las Finales).

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52 comentarios a esta entrada

  1. melo15 dice:
    #1

    Sancho que le esta pasando a Tyreke Evans vaya comienzo, este año Tyreke all-star.

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  2. Sancho88 dice:
    #2

    Hostia, pues no vi el partido, me quedé sobado, pero ya he visto el boxscore y es brutal, el 21-8-7. Realmente, lo que ha pasado es que se han reasignado los roles, Smart por fin comprende quién es Tyreke y Tyreke hace su juego alejado de la dirección y asumiendo responsabilidad en el 1×1 contra su marca. Hoy tenía a RIP en frente, jugador que no le puede defender hoy en día ni de coña, y se ha hartado. Realmente, yo siempre lo he dicho, que Tyreke sabe hacer de todo en el baloncesto, y si mejoraba su tiro a media-larga distancia… podía ser uno de los mejores 20 jugadores de la liga, y parece que sí, lo ha mejorado. Al menos, en pretemporada se ha visto claramente esto, y ayer también. Supongo que Kings igualarán cualquier oferta que llegue por Tyreke, sería de locos no hacerlo. Si quieren aspirar a algo a medio plazo, lo deben renovar.

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