Reflexiones sobre la bocina #9

28 de February de 2012 por MagicJohnson32

Dice el tópico que todo vuelve. Si han vuelto Spandau Ballet y Tears For Fears, supongo que tenemos razones sólidas para pensar que el tópico no miente. Es más, si Eddy Curry ha sido capaz de perder 40 kg. (gracias a la revolucionaria dieta “Boris Diaw”, consistente en que Diaw se zampa toda tu comida) y regresar a las pistas tras más de dos años sin jugar, quiénes somos nosotros para cuestionar la evidencia.

Pero hay cosas que no necesitan volver porque, sencillamente, nunca se van. Damas y caballeros, niñas y niños, sean todos ustedes bienvenidos a la enésima edición del debate “¿Tira Kobe Bryant demasiado?”.

- "Te cuento. Se llama baloncesto y en esencia se trata de meter más canastas que el rival. ¿Sabes qué? Tú dámela a mí, y yo me encargo."

Kobe Bryant lanza mucho. Muchísimo. En eso vamos a estar todos de acuerdo, salvo, tal vez, Mike Brown, de quien no me atrevo a aventurar qué piensa del asunto y de la vida en general. El debate ha resurgido periódicamente, casi con cada racha anotadora de Bryant, desde sus primeros años en la liga. Posiblemente, la mayor peculiaridad de todo esto sea que se ha cuestionado a Kobe tanto en sus momentos de mayor miseria (desde los air-balls contra los Jazz en los Playoffs de 1997 hasta el 6 de 28 contra los Nuggets de esta misma temporada) como en las actuaciones históricas (las rachas de partidos con más de 40 puntos e incluso el día de los 81 puntos). Se le ha cuestionado a pesar de los éxitos, de los récords, independientemente de las circunstancias y de los resultados. Se le ha cuestionado a pesar de haber sido el máximo asistente de su equipo en 11 de las últimas 13 temporadas. Se le ha cuestionado cuando ha contado con compañeros de calidad, con compañeros no tan buenos, con compañeros malos y con Smush Parker.

La discusión resurge insistentemente, y parece que no se tiene en cuenta el hecho más simple, la condición más básica sobre la que debería construirse este debate: lanzar, anotar puntos como nadie, es lo que hace especial a Kobe Bryant. Siendo un jugador completo, capaz de defender, de dirigir y de hacer muy bien casi todo lo que se puede hacer sobre una pista de baloncesto, lo que distingue a Bryant es su feroz competitividad y su habilidad para meter la pelotita a través del aro. Esperar que Kobe tire menos es como esperar que Nash pase menos, que Blake Griffin haga menos mates o que Dwight Howard juegue menos en la pintura: en la gran mayoría de ocasiones no produciría resultados positivos ni en lo individual ni en lo colectivo. En cambio, haciendo lo que saben hacer es como estos jugadores ayudan a sus respectivos equipos.

Cuando Bryant lanza, si busca anotar, es porque entiende que incrementa sus probabilidades de conseguir la victoria. Y si no lanza (si la pasa, o si se queda en una esquina mirando) es por el mismo motivo, porque únicamente la victoria importa. ¿Cómo se explica, si no, que un jugador capaz de promediar 35 puntos por noche en una temporada no posea más que dos títulos como máximo anotador? Si fuese cierto que, tal y como se insinúa frecuentemente, a Kobe sólo le importasen los hitos individuales, me atrevo a asegurar que se habría alzado con dicho título honorífico en unas cuantas ocasiones más. En cambio, el escolta de Philadelphia ha jugado siempre por los títulos, no por los récords; porque es tan improbable conseguir un Anillo sin desearlo con el alma como alcanzar tantos hitos cuando son lo único que se busca.

NOCIONES DE SEMÁNTICA

En el periodismo, particularmente en el americano y en especial en el deportivo, existe una tendencia a edulcorar las expresiones. No se trata de mentir abiertamente, sólo de positivizar aquello que se dice, obviar los defectos en la medida de lo posible y realizar una interpretación de los hechos, digámoslo así, benévola. En el fondo, no es más que una manera amable de dar cera, criticar sin que la audiencia no avezada advierta la puya.

El lenguaje periodístico americano, como sucede con prácticamente todo lo que se factura en aquellas latitudes, se acaba importando y adaptando como propio en muchas partes del planeta. Y dado que urge la elaboración de un diccionario “NBA – Castellano”, en TJNBA creamos una comisión de expertos para trabajar en ello.

- "Yo prefiero pensar que Larry Bird fue el anterior Keith Van Horn."

Hoy os traemos en exclusiva una avance del mismo, una serie de acepciones incluidas en el diccionario, que seguro que nuestros lectores reconocerán de inmediato:

“El próximo Larry Bird”: dícese de todo aquel jugador blanco de más de 2 metros que es elegido en las primeras posiciones del draft y que alguna vez en su vida ha anotado un triple en público. Desde el mismo momento en el que alguien califica a un jugador como “el próximo Larry Bird”, éste queda irremediablemente condenado al fracaso. Danny Ferry, Christian Laettner, Keith Van Horn o, más recientemente, Adam Morrison son algunos de los ejemplos más prominentes de “próximos Larry Bird”.

“Limitación”: incapacidad absoluta para llevar a cabo con efectividad alguno de los fundamentos esenciales del baloncesto. No diremos, pues, que Metta World Peace no sabe botar la pelota, sino que sufre de “algunas limitaciones en el dribbling”. De la misma manera, “Brook Lopez es un reboteador limitado”, “Ben Wallace presenta un acierto limitado en los tiros libres”, la lectura del juego de Travis Outlaw es “un tanto limitada” y “la relación entre P.J. Carlesimo y Sprewell era de un cariño mutuo bastante limitado”.

- "¿Quién dice que sólo sé saltar? También sé contar hasta 1. ¡Ja!"

“Potencial”: cualidad que se atribuye a todo aquel jugador que es malo pero joven. De esta manera, estamos insinuando que contemplamos la posibilidad de que algún día llegue a ser un buen jugador, pese a que el individuo en cuestión no haya hecho nada para llevarnos a tal deducción y probablemente no lo hará jamás. Resultaría de gran utilidad si fuésemos capaces de establecer un límite temporal, algo así como una fecha de caducidad, para el potencial. Por ejemplo: después de seis temporadas ¿seguimos considerando que Tyrus Thomas posee un gran potencial o asumimos que para jugar al baloncesto no es suficiente con saltar mucho, como ya nos demostrara en su momento Stromile Swift?

“Siete pies”: dícese de todo aquel cacho-carne cuyo único mérito en la vida es poseer una estatura de 2,14 metros o superior. Se caracterizan por su extraordinaria capacidad para acumular faltas en pocos minutos de juego, por su mirada perdida como si lo que sucede a su alrededor les importase más bien poco y por su absoluta incapacidad para anotar dos tiros libres seguidos. Una peculiaridad de los “siete pies” es que un porcentaje muy elevado de ellos son de raza blanca. Ejemplos de este especimen son Greg Ostertag, Shawn Bradley o uno de los favoritos del foro, Jim McIlvane, así como casi todas las elecciones de draft de los Sonics durante los años inmediatamente anteriores al traslado de la franquicia a Oklahoma City. Así, diremos: “Robert Swift es un siete pies que milita en los Tokio Apache”.

“All Star Weekend”: dícese del evento que se celebra cada año por estas fechas en el que se reúnen los mejores jugadores de la liga (aunque Wally Szczerbiak se les coló en una ocasión) y únicamente sirve para que los que habitualmente trasnochamos para ver la NBA podamos recuperar algo del sueño acumulado. Miento: este año también ha servido para cabrear a Josh Smith y para descubrir que existe un jugador llamado Jeremy Evans y un canal de TDT llamado Energy (¡sintonice ya su televisor!).

 

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57 comentarios a esta entrada

  1. MagicJohnson32 dice:
    #1

    Sancho88:
    O, según sus propias palabras: “Yo era un tío muy malo, tan malo que no era ni titular en mi equipo, y de repente empezaron a compararme en los mock drafts con Dirk Nowitzki, y me pusieron 5 millones sobre la mesa y un top-5 del draft. No iba a decir que no…”. Skitisvili en accion, jajajaja. Hostia, lo que me pude reir con aquel reportaje. No lo he podido encontrar, pero el tipo se confesó al 100%. Le piyó aquella ola de locura en la NBA por fichar jugadores europeos. Y yo creo que aún no ha cesado el todo, con casos como Vesely y demás, pero hace unos años era una locura fichando y drafteando paquetes europeos la NBA

    ¿Atribuirías la elección de Zarko Cabarkapa en primera ronda a esa ola de locura? xDDD

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  2. Ru dice:
    #2

    MagicJohnson32:
    ¿¿Cómo se llamaba aquel chino que era taaaaaan, pero taaaaaaaaaaaan feo?? Es que recuerdo la cara y me entran escalofríos, Top 3 segurísimo.

    ¿Whan Zhinzhi o Bateer?

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  3. MagicJohnson32 dice:
    #3

    Ru: Bateer

    ¡¡¡Mengke Bateer!!! Gracias Ru, me has quitado un peso de encima.

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  4. Ru dice:
    #4

    MagicJohnson32: ¡¡¡Mengke Bateer!!! Gracias Ru, me has quitado un peso de encima.

    De nada Magic,a San Wiki oremos,jajaj.Tan feo era que me entró la curiosidad.

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  5. TheDeerHunter dice:
    #5

    MagicJohnson32: ¡¡¡Mengke Bateer!!! Gracias Ru, me has quitado un peso de encima.

    ¿sí? pues toma google: http://www.squidoo.com/bodyguards-and-assassins

    se ha hecho actor, el jodío

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  6. MagicJohnson32 dice:
    #6

    ¿Qué me estás contando? Claro, no tenían suficiente maquillaje para hacer a un tío tan feo, lo han tenido que contratar a él,

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  7. Nacho dice:
    #7

    Feos, feos Rambis y Tachenko. Tampoco va mal Fran Vázquez, pero yo recuerdo a PANKRASKIN, éste no sólo era feo, sino que tenías pesadillas con él.

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