¿Quién fue Kermit Washington?

18 de November de 2011 por txusma

Nadie como Kermit Washington puede afirmar con más rotundidad que la vida puede cambiar en unos segundos, que un acto puede tener graves repercusiones futuras. Posiblemente a pocos los suene el nombre de Washington, un ala-pívot que empezó su andadura en los Lakers de Gail Goodrich y Jerry West y que posteriormente compartió vestuario con Kareem Abdul-Jabbar, y aún menos sepan que ha sido uno de los pocos jugadores de la historia capaces de promediar 20 puntos y 20 rebotes en una temporada en la NCAA. Pero si decimos que su historia quedó irremediablemente ligada a la Rudy Tomjanovich un 9 de diciembre de 1977, a lo mejor alguien empiece a intuir quien es este hombre.

La historia de Washington es una historia de superación. Su infancia no fue muy feliz, con una traumática separación de sus padres a los 3 años y una fría relación con la nueva mujer de su padre cuando ya era adolescente. Empezó a jugar al baloncesto en el segundo año de instituto tras estar apuntado al equipo de fútbol americano simplemente “por tener a alguien con quien volver a casa por las noches”. Su rendimiento al principio no era muy espectacular (4 puntos de promedio como suplente) y fue la amenaza de su madre política, que dijo que le echaría de casa en cuanto se graduara, lo que hizo que empezara a entrenar más de 3 horas diarias y que, en su último año de instituto, se presentara  sin haber sido invitado a un partido callejero en el que participaban los mejores jugadores de instituto de Washington y Pennsylvania. A pesar de que su actuación no fue muy destacada, Tom Young, que acababa de convertirse en el entrenador del equipo de basket de la American University, lo reclutó para su equipo impresionado por la buena actitud de Washington durante el partido a pesar de lo mal que lo trataron organizadores y compañeros.

El cambio en la universidad fue radical. Durante el verano creció hasta los 2 metros y entrenó duramente para ganar masa muscular. Allí conoció a la que más tarde sería su mujer y conoció una estabilidad que hasta el momento no había encontrado en su vida. Todos estos cambios tuvieron un efecto brutal en su juego y en su primer año de universidad promedió 19.4 puntos y 22.3 rebotes. En el segundo año, en el que ya participaba en la liga nacional, se fue a los 18 puntos y 20 rebotes a pesar de ser considerado un jugador blando y frío. En 1972, tras promediar 21 puntos y 19.8 rebotes con un 54% en tiros de campo, fue drafteado por los New York Knicks de la ABA que le ofrecieron 400.000$ por 4 años de contrato, pero Washington decidió quedarse en la universidad en agradecimiento a su entrenador, Tom Young, que le había ayudado cuando pasaba por un muy mal momento en el instituto. En su último año se convirtió en uno de los mejores jugadores del país. Los 20 puntos y 20 rebotes que promedió le valieron para ser nominado para el segundo equipo All-American.

Fue drafteado en el número 5 por los Lakers pero sus primeros años fueron muy duros. Le costó adaptarse desde la posición de pívot en la que jugaba a la universidad a la de ala-pívot y además, al haber jugado en zona prácticamente toda su carrera universitaria, no dominaba la defensa hombre a hombre. Para más inri se lesionó la espalda pero lo ocultó durante un tiempo para evitar ser calificado de nuevo de “jugador blando” y arrastró molestias durante toda su carrera.

Al empezar su cuarto año, Washington sabía que lo único que lo mantenía en el equipo era su contrato garantizado y que lo más probable era que una vez finalizada la temporada no siguiera en los Lakers. Conocedor de sus limitaciones técnicas, que nadie en los Lakers le había ayudado a superar hasta el momento, contactó con Pete Newell, que era el GM del equipo cuando fue drafteado pero que había sido relegado a un segundo plano dentro de la franquicia, para que lo ayudase a mejorar. Newell aceptó hacerlo y le sometió a duros entrenamientos en las primeras horas del día. Washington, una vez más, se esforzó al máximo sin rechistar. Su evolución fue evidente. La llegada de Abdul Jabbar le ayudó ya que sus estilos de juego se complementaban a la perfección y sus promedios mejoraron. Desgraciadamente, luchó toda la temporada contra una tendiditis en una de las rodillas jugando lesionado en varias ocasiones. Finalmente, en uno de los últimos partidos de la temporada, la rodilla se salió literalmente, rompiendo varios ligamentos. Según los médicos, la carrera de Washington había acabado.

Pero una vez, Kermit Washington se superó a si mismo. Con la ayuda de Newell entrenó aún más duro durante el verano para recuperarse y volver a jugar a baloncesto y consiguió estar listo para el primer partido de su quinta temporada en los Lakers. En los primeros 25 partidos promediaba sus mejores marcas en puntos (11.6) y rebotes (10.8) y empezaba a hacerse un nombre en la liga gracia a su entrega y dedicación en la pista.

Pero el 9 de diciembre de 1977 en un partido frente los Houston Rockets, su vida cambió para siempre. Washington y el jugador de los Rockets Kevin Kunnert se enzarzaron en un conato de pelea en el centro de la pista. Jabbar rodeó a Kunnert para alejarlo de allí pero eso solo sirvió para que el jugador de los Rockets recibiera un golpe de Washington. Rudy Tomjanovich corrió hacia el centro de la pista y Kermit lo recibió con un directo brutal a la mandíbula.

El golpe, que cogió a Tomjanovich totalmente por sorpresa, le fracturó la cara y dejó al jugador de los Rockets caído sobre el parquet medio inconsciente entre un charco de sangre. Algunos periodistas dicen que el impacto se puedo oir en gran parte del pabellón y que el silencio que siguió a la acción es una de las cosas más escalofriantes que han vivido nunca. Tomjanovich pudo salir por su propio pie e incluso se encaró momentáneamente con Washington antes de llegar a los vestuarios. Lo que no sabía en aquel momento era que tenía fracturada la mandíbula y la nariz, padecía una conmoción cerebral y ese sabor que sentía en su boca era el líquido de su propia médula espinal. El jugador de los Rockets tardó 5 meses en recuperarse del golpe y en varios momentos se llegó a temer por su vida.

Las imágenes de televisión solo captaron el puñetazo de Washington y no las supuestas agresiones anteriores de Kunnert, por lo que daba la impresión de que el golpe se había efectuado sin provocación previa. Los diferentes medios de comunicación dieron una gran cobertura al asunto y finalmente Kermit fue sancionado con 10.000$ y 26 partidos de suspensión, por aquellos días la sanción  más alta impuesta a un jugador de la NBA. Fue tal la polémica que se formó que la NBA incluyó un tercer árbitro al acabar la temporada y endureció las reglas relacionadas con las agresiones y peleas en la pista. Desde aquel día, Kermit fue insultado y amenazado de muerte y su mujer e hijos señalados y maltratados por sus conciudadanos. Los Lakers nunca le apoyaron y la única persona en la que pudo refugiarse fue Newell.

Dos semanas después del incidente los Lakers lo traspasaron a los Celtics a pesar de la oposición del entrenador Jerry West que lo quería en el equipo. Allí, tras cumplir su sanción, volvió a emerger una vez más. Jugó de titular junto a Dave Cowens y mantuvo sus promedios de los Lakers. Su lucha, entrega y su desesperado intento por cambiar la opinión de todos los aficionados al baloncesto le hicieron ganarse el corazón de los seguidores verdes. En verano, decidió quedarse en Boston a pesar de que los Nuggets le ofrecían más dinero.

Pero los golpes aún no se habían acabado. Antes de iniciar la que presuponía sería una gran temporada, Washington fue traspasado a los Clippers en uno de los traspasos más extraños de la historia. El dueño de los Celtics quería trasladarse más cerca de su California natal pero no quería dejar de poseer una franquicia NBA así que cambió los Celtics por los Buffalo Braves, trasladó la franquicia a San Diego y le cambió el nombre. Washington fue parte del paquete, así como Kevin Kunnert que había firmado por los Celtics a pesar de la presencia de Washington porque estos eran los que más dinero le habían ofrecido. Con los San Diego Clippers jugó todos los partidos y continuó mejorando sus promedios. El 11 de Noviembre de 1978, su equipo se enfrentó a los Rockets de Tomjanovich y los entrenadores de ambos equipos hablaron sobre la posibilidad que ambos jugadores se saludaran antes del partido. Tomjanovich rechazó de pleno la proposición.

Al acabar la temporada fue traspasado de nuevo. Esta vez a los Blazers junto a Bill Walton y, una vez más, Kevin Kunnert, con el que no tenía una gran relación. Además, aquel verano tuvo lugar el juicio de “Rudy Tomjanovich y Houston Rockets frente Los Angeles Lakers” a los que acusaban de no controlar a Washington. Durante el juicio, en el que declararon muchos jugadores y entrenadores, fue acusado de peligro público y su compañero Kunnert le llamó mentiroso.

En los Blazers jugó 3 temporadas, primero a la sombra de Maurice Lucas y después, tras la marcha de este a los Nets, como titular. Su mejor temporada fue la 1979-1980 en la que acabó promediando13.4 puntos y 10.5 rebotes por partido y en la que disputó el All Stars Game. Aquel mismo año, la American University retiró su número. Pero a partir de la 2ª temporada en Oregon empezó a tener problemas de espalda y rodillas, problemas que acabaron provocando su retirada en enero de 1982.

Tras su retirada, Kermit Washington se ha quejado varias veces del trato discriminatorio que ha recibido debido a aquella pelea de 1977. Otros aseguran que Washington nunca ha acabado  de asumir plenamente sus responsabilidades después de aquel acto. Lo que si es cierto es que la tenacidad y capacidad de levantarse una y otra vez de Kermit Washington es digna de elogio. Lástima que siempre será más conocido por aquel puñetazo a Rudy T. que por sus aptitudes baloncestísticas.

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2 comentarios a esta entrada

  1. TheDeerHunter dice:
    #1

    Acojonante artículo. Conocía el incidente de Tomjanovic pero no recordaba quien pegó el puñetazo.
    Es curioso, en una franquicia como Lakers los problemas que ha habido siempre con respecto a encontrar 4s de calidad. Hasta Pau Gasol, por supuesto.

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  2. Vader dice:
    #2

    Muy interesante, todo un personaje…

      Citar

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