La Ley de “The Big Red”

28 de October de 2011 por TheDeerHunter

Sentimos más que nadie haber dejado el blog un tanto abandonado estos días. Tratando de buscar vuestra indulgencia traemos un nuevo partido histórico.

Viajamos nada menos que a la década de los 70. Ni que decir tiene que por aquellas fechas ni se soñaba con la NBA en TV en España. Sabor añejo sin línea de tres, pero por lo menos las retransmisiones ya se hacían en color, que era más de lo que soportaban la mayoría de receptores por estos lares. Hoy hablaremos de un partido que al menos yo disfruté mucho tiempo después, en aquel ciclo de clásicos que llegaron de la mano de Montes y Daimiel en Sportmanía.

Corría el año 1977. La temporada nº 40 de la NBA y la inmediata siguiente a la desaparición de la ABA. Era un momento un tanto atípico, en el que irrumpían desde la extinta liga los Dr. J., Iceman, David Thompson y otros algo menos conocidos como Artis Gilmore, Dan Issel o Don Buse. También era el año del RoY de Dantley, lo que significaría el comienzo de una nueva era. Pistol Pete ganaba el título de máximo anotador (31 puntos por partido) y Kareem ganaba su 4º MVP (26 ptos, 13 reb y 4 asis).

Sin embargo, una de las grandes particularidades de aquella temporada y por lo que pasaría a la historia es que Bill Walton jugó más de 60 partidos con muchos minutos y encima disputó unos playoffs sin incidencias físicas. Rareza máxima. Terminaba la regular como máximo reboteador y taponador.

Hay un halo romántico en toda esta historia. El brillo efímero es más intenso. El punto trágico de lo que pudo ser y no fue por culpa de un infortunio resulta siempre  fascinante. Bill Walton tocó la gloria apenas una temporada y media y después nos fue arrebatado por las lesiones. Una temporada y media le sirven para permanecer en el Olimpo de los más grandes. Así de increíble es lo que vimos en aquel breve momento.

Los Blazers de Walton no eran favoritos cuando comenzaron las eliminatorias ese año. Era la primera vez que se clasificaban. Con 49 victorias llegaban por detrás de Lakers y Nuggets en el Oeste y Sixers y Rockets en el Este (sí, lo hemos dicho bien). Sin bagaje histórico y sin presión disfrutaban de un juego vistoso, dinámico, sin complejos (las señas de identidad de McMillan para que nos entendamos…) cimentado en el dominio interior de Walton, por supuesto, pero también en un talentoso perímetro con Maurice Lucas y Lionel Hollins. No en vano eran la escuadra que mejor diferencial ataque/defensa tenían. Sin embargo la tercera posición del Oeste con la que habían terminado les aseguraba recorrer el camino del infierno.

De aperitivo los Bulls de Gilmore (sí, en el Oeste) de los que se tuvieron que deshacer en tres choques a cara de perro. Como primer plato los ultraofensivos Nuggets de David Thompson y Dan Issell (4-2) y para el segundo los Lakers del MVP. Todo con factor campo en contra a partir de primera ronda.

Aquí es donde los Blazers empezaron realmente a escribir la historia. Walton doblegó a Jabbar en un impactante 4-0.

El duelo que nos ocupa hoy es el último y definitivo de la finalísima a la que nuevamente llegaban como comparsas. En cambio, los Sixers alcanzaban la final como máximos favoritos tras haber dejado en el camino a Celtics y Rockets.

Julius Erving era la sensación del momento en la NBA. Estaba en plenitud física (y eso es mucha plenitud física) y venía de dominar la ABA a su antojo. Erving formaba una especie de Big Three demoledor junto a George McGinnis y Doug Collins. Además los Sixers contaban con el animal de Darrill Dawkins por dentro, World B. Free y algunos otros apellidos ilustres como Henry Bibby, Joe Bryant y Mike Dunleavy. La plantilla más potente de la liga.

Pero el guión previsto, tras adelantarse 2-0 los Sixers en Philadelphia, comenzó a torcerse con dos palizones en Portland más otra derrota sorprendente en el Spectrum. Los Blazers iban a contar con una oportunidad única en sus vidas para cerrar nada menos que el título ante su público.

La pregunta que surge es evidente: ¿En qué lugar hubiera quedado en la historia Walton de no estar tan sumamente lastrado por su fragilidad?

Por encima de todo, estando sano era una mala bestia bajo tableros y un intimidador terrorífico. No nos iríamos mucho si concluimos que en esos aspectos es un top 5 raza blanca de todos los tiempos. Una potencia física y coordinación sobresalientes más una inteligencia y una capacidad de pase de primerísimo nivel histórico para un interior. Para colmo tenía buena mano y recursos, como demuestran el 55% que tocó en más de una ocasión. Fue un pívot perfecto el poco tiempo que sus rodillas le aguantaron.

Al año siguiente le darían su merecido MVP pero la alegría iba a durar poco. En primera ronda contra Seattle, se rompía en el 2º choque y los Blazers caían inevitablemente. Jamás podría recuperar su juego.

Años después se convertiría en 6º hombre modélico en Boston, siendo fundamental para otro anillo. Todo eso, como se suele decir, ya es otra historia.

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6 comentarios a esta entrada

  1. Esteban dice:
    #1

    alguien sabe q altura tenia?

    y si este es el futuro de un tal GREG ODEN?

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  2. laker16 dice:
    #2

    Las finales del oeste de ese año debieron ser un espectaculo, el mejor Walton contra el MVP Jabbar. Vaya monstruo este Bill, pero otro como Thompson que por un motivo u otro podria haber dado mas de si.

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  3. laker16 dice:
    #3

    Esteban: alguien sabe q altura tenia?y si este es el futuro de un tal GREG ODEN?

    Creo que estaba en 2,11
    Probablemente la comparacion con Oden se deba principalmente a que son jugadores del mismo equipo. Opino que Oden es un jugador con un gran potencial, pero su caso con las lesiones es aun mas exagerado que el de Walton, ya que a Oden no le ha dado tiempo ni de triunfar minimamente.

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  4. Kiki dice:
    #4

    En cuanto a la estatura, curiosamente e

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  5. Kiki dice:
    #5

    Decía que el mismo Walton prefería que le pusiesen 6-11 de estatura, es decir unos 2.11, aunque en realidad era un 7pies, 2.13 o más. Al verlo en la cancha se ve que los mide. Un tipo peculiar, hippie convencido. Solo una corrección: ‘Mo’ Lucas no era un jugador precisamente de perímetro, sino un 4 clásico importantísimo en el título y siempre poco valorado. Un 2’05 fuerte, sólido y con buen juego de poste y de cara al aro, 3/4 metros. Un grandísimo equipo con el gran Jack Ramsay. La Blazermania.

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  6. TheDeerHunter dice:
    #6

    Admitida la corrección, Kiki… lapsus imperdonable. Efectivamente Lucas era un 4.
    Muchas gracias.

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