Playoffs 2009 (Game 4): La ganancia del pescador
12 de June de 2009 por TheDeerHunter
Llegábamos a este punto de la ecuación con una gran duda creciente de quién está siendo mejor en esta finalísima. Quitando el excepcional primer partido en L.A., la igualdad ha marcado la serie, quizás levemente inclinada a favor de Orlando con una preocupante incapacidad para rematar su buen hacer que ya le costó el segundo. No es raro perder un partido tras un 2-0 a favor, de hecho es bastante frecuente. Sin embargo en esos casos el cuarto siempre marca con exactitud si la diferencia es real o ficticia, si un equipo es superior o no lo es absoluto. Y en medio de estas tribulaciones, aquí llegamos.
Si los Lakers pretendían marcar territorio en este partido no empezaron nada bien. Bynum apenas lograba mantenerse algo más de dos minutos en el campo antes de cometer sus ya tradicionales dos primeras faltas. No lo iban a hacer mucho mejor ni Odom ni Gasol en este sentido y había que darles minutos a Mbenga y Powell desde el principio, o incluso hacer malabarismos con Walton de 4… Superman Howard se frotaba las manos. Todo volvía al Kobesistema, esta vez por necesidad, tratando de dormir lo máximo el partido y que finalizara el cuarto con el mínimo de sangre perdida. Con un Turkoglu sublime, se terminaba el periodo únicamente con un +4 para los locales. Muy poco botín para tanto saqueo.
El segundo fue todavía peor para los Lakers, con los suplentes. El panorama era desolador, con Odom y Bynum apenas llegando a disfrutar algún minuto. Vujacic no es capaz de anotar ni un solo punto en las Finales y Farmar sigue en su línea de completo desorden. Controlando un poco más a Kobe, Orlando no tuvo que exprimirse demasiado en alcanzar una ventaja cómoda para cerrar la primera parte. Quizás debieron haberlo hecho. Leer más »
Espectáculo impresionante el que se vio anoche en el Amway Arena de Orlando. Primera victoria en finales en la corta historia de la franquicia local y además, de la mejor manera posible, batiendo marcas de acierto y jugando francamente bien. Hablamos de ángeles y de demonios porque anoche fuimos testigos de redenciones destacadas y algún que otro descenso a los infiernos.
La ansiedad de estas finales, en un formato tan pausado, es un factor que hasta a nosotros, simples aficionados de a pie, nos ataca el corazón. Uno ni se imagina las vueltas que le habrán llegado a dar al partido 1 los Van Gundy, Howard, Lewis, Alston, Turkoglu, Pietrus… y diría que esto es lo más grande de esta competición. No es el brazo de Howard, que otros habrá más fuertes, o la suspensión de Kobe, que otras habrá más ágiles… Es la forma de afrontar una persona una oportunidad de esta magnitud única en su vida e ir afrontando de una forma u otra las inmensas dificultades que van surgiendo.
Poníamos ayer una serie de cuestiones encima de la mesa que debían resolver la ecuación del Anillo de campeón. Ya adelantábamos la posible cuota de error que supone el comparar la situación idílica de Orlando, con su maquinaria a pleno rendimiento para la eliminación de Boston y Cleveland, frente a las aparentes debilidades que han mostrado los actuales subcampeones en buena parte de la postemporada.

temporada. De la capacidad de Bryant de zafarse de su marcador y atacar a Howard dependerá buena parte del destino del Anillo. Los problemas de faltas han sido una constante para el pívot de los Magic, especialmente en la serie contra los Cavs. En 3 de los seis partidos Howard fue eliminado, y en otros dos acabó con 5 faltas. Eso no le ha impedido resultar determinante e imponer el terror bajo los aros. Para colmo, ha estado acertado desde la línea de tiros libres. Ante los Cavs firmó un 70% en este apartado, en la línea de unas estadísticas que reflejan unas actuaciones demoledoras ante las que poco pudieron hacer Ilgauskas, Varejao y Wallace. Difícilmente podrán Bynum y Gasol.
Saltó la sorpresa en la Final del Este donde, al contrario que en el Oeste, los favoritos llegaban con todas las buenas sensaciones del mundo, un 8-0 y sin despeinarse. Las dudas se centraban en como reaccionaría el equipo ante la adversidad y la verdad es que no reaccionaron ni bien ni mal sinó que yo diría que lo que hemos visto es lo que hay.