¿Tiene Michael Jordan un plan?

02 de May de 2008 por Gallis

La noticia del fichaje de Larry Brown por los Charlotte Bobcats no ha dejado a nadie infiferente. Y la verdad, varios días después de conocerla, sigue siendo difícil de asimilar. Imagino que la presión en la franquicia es brutal. El fracaso del primer proyecto NBA de la ciudad (los Hornets, cuya etapa duró apenas 14 años) y vivir a la sombra de uno de los equipos universitarios más importantes del país hace que las prisas sean compañeras inseparables de la franquicia, y ya se sabe que las prisas son malas consejeras. Sin lugar a dudas, la temporada de los Bobcats no ha sido buena. Felton parece estancarse, al menos en comparación con otros bases de su generación, Okafor tampoco es todo lo dominador que se esperaba y Richardson no es, hasta el momento, un líder que merezca 50 millones en los próximos 4 años. Sin embargo, a muchos nos queda la sensación de que la principal necesidad de este equipo es tener un plan, y el que suscribe duda que Michael Jordan, la mano que mece la cuna, lo tenga. La decisión de despedir a Sam Vincent puede ser la adecuada, si lo que se busca es algo de experiencia en el banquillo, pero vistas las decisiones que Jordan ha tomado hasta ahora, poner a Larry Brown al frente de esta plantilla parece algo así como intentar mezclar el agua con el aceite. Visto el terremoto que está asolando en estos momentos a los banquillos de la NBA ( y lo que queda por venir), quizá hubiera sido bueno que Jordan tuviera un poco más de paciencia, antes de sacar a Brown de lo que él se temía que era su retiro definitivo.

A veces tengo la impresión de que durante toda su carrera Jordan solo tuvo una obsesión: ser condenadamente bueno, ser el mejor. Eso le hizo centrarse en sí mismo y, si me apuras, en como batir a aquellos jugadores que podían discutirle una victoria. El resto del juego, todo lo que le rodeaba dentro y fuera de las canchas era secundario, porque al final, ganar se reducía a un pequeño detalle: tener el balón en sus manos y anotar la canasta decisiva. Y si un compañero fallaba, allí estaba él para arreglarlo. Generalmente eran sus decisiones las que decidían los partidos… y aunque perdía algunas batallas, rara vez perdió la guerra.

Sin embargo, su paso a los despachos de los Washington Wizards le descubrió un mundo al que hasta entonces se había negado a prestar mucha atención, un mundo en el que sus decisiones no eran ejecutadas por él, sino por otras personas que, para su desgracia, no eran los mejores. Sus elecciones en el draft  (la elección de Kwame Brown con el número 1 del draft de 2001 le perseguirá toda la vida), sus trades (nadie entendió en su momento el trade que llevó a Hamilton a los Pistons) o incluso el fichaje de Doug Collins (que sonó a deuda pagada más que a decisión deportiva), mostraron bien a las claras que sus habilidades deportivas no iban a ser suficientes para su nuevo trabajo. Ni siquiera su vuelta a las canchas, que era en parte un intento de atraer a algún agente libre (sonó, y mucho, el nombre de Kobe Bryant), sirvió para mucho. Y su experiencia en North Carolina, estado de su alma mater, no está yendo mucho mejor.

Así las cosas, ha decidido qué lo que este equipo inexperto necesita es mano dura y ha recurrido a uno de los ogros de los banquillos que, sin embargo, no supo domar a los Knicks en la que muchos pensabamos que iba a ser su última aventura. Y la verdad, viendo los mimbres con los que cuenta, mucho tendrá que trabajar Larry Brown para no cosechar un nuevo fracaso. La llegada de Brown parece algo así como mostrarle la puerta de salida a Emeka Okafor, la gran esperanza de los Bobcats. El jugador se negó a ampliar su contrato el pasado verano (Jordan le ofreció unos 60 millones para los próximos 5 años) y si ya había pocas esperanzas de retenerlo, fichar al entrenador que se olvidó de él en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 no parece la mejor manera de que cambie de opinión. Okafor será agente libre sin restricciones el próximo verano y además, traspasarle será complicado, ya que esta temporada tendrá capacidad de vetar cualquier trade, al estilo Devean George. Perderlo sin obtener nada a cambio sería catastrófico para la franquicia. La gran apuesta de Jordan de este verano, Jason Richardson, huyó de Golden State harto de que los focos dejaran de apuntarle tras las llegadas de Baron Davis y Monta Ellis. Pues bien, ahora a ese jugador se le va a pedir esfuerzo, sobre todo en defensa, compromiso y sacrificio por el bien del colectivo. Será interesante ver que ocurre.

Y si la posibilidad de fichar a Larry Brown había pasado alguna vez por la mente de Jordan, cuesta entender como es posible que en el draft de 2006 eligiera a Adam Morrison con ese preciado número 3. Podría decirse que con la llegada de Brown, cuando Morrison se recupere totalmente de su lesión es cuando empezarán sus verdaderos problemas (veasé Darko Milicic en Detroit o Larry Hughes en Philadelphia, por poner algunos ejemplos). Otros jugadores, como Felton o Gerald Wallace quizá tengan menos problemas para adaptarse a Larry Brown, pero el quid de la cuestión será ver si Brown es capaz de adaptarse a esta plantilla y comprobar que ocurre la primera vez que Brown y Jordan se enfrenten a la hora de rediseñar el equipo.

Quién sabe, Muchos de los grandes descubrimientos científicos de la historia han sido consecuencia de una sucesión de errores, pero no parece que este vaya a ser el caso en los Bobcats. Desde que comenzó a tomar las decisiones, Jordan ha ido dando tumbos (primero ficha a un entrenador novato, ahora a uno semiretirado) y hasta ahora los resultados dejan mucho que desear. Desde luego, su leyenda es su mejor aval a la hora de darle tiempo antes de juzgar su trabajo, pero de momento, si Jordan tiene un plan definido para estos Bobcats, lo disimula muy bien… y mientras tanto, los Tar Heels, el primer equipo del estado, siguen clasificándose para las Final Four universitarias, año sí, año también.

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4 comentarios a esta entrada

  1. TheDeerHunter dice:
    #1

    Lo peor de todo, para mí, es la imagen de “a la deriva me llevarl” que se transmiten de este tipo de decisiones tan antagónicas. Sin una línea definida (todo lo contrario)

    En cualquier caso, a Larry Brown siempre le daría el beneficio de la duda, para poder encauzar alguna cabecita que otra en Charlotte.
    No sé hasta que punto puede existir animadversión por parte de Okafor, que por otro lado, puede beneficiarse muy mucho del estilo de juego del viejo zorro. Wallace y Felton también me parecen bastante asimilables para este proyecto y no me cabe duda de que a Richardson le sobran coj. para afrontar el reto, otra cosa es que le salga de ahí sacrificarse lo suficiente para ello.
    Lo de Morrison parece un poco más complicado… pero tampoco conozco con detalle las semejanzas de su juego con respecto a Milicic o al Hughes del principio de su carrera. En teoría debería ser un jugador aprovechable.

    Lo que más llama la atención es que a un teórico proyecto de futuro le plantifiques un entrenador con tan poco recorrido por delante. Pero bueno, nunca se sabe…

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  2. Viva_Dirk dice:
    #2

    Yo es que no puedo dejar de confiar en Jordan, la verdad.

    Creo que el que mas puede notar para bien la llegada de Brown es precisamente Okafor, al menos en lo que a mejorar su juego se refiere, si no aguanta al viejo eso es otra historia.

    Lo que ahora mismo me pregunto es si podran Felton, Richardson, Wallace y Okafor ser una nueva versión de los Pistons de Brown, con una elección alta este año en el draft, que podrian traspasar junto a Morrison por alguien consagrado, pero esto último ya es divagar.

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  3. TheDeerHunter dice:
    #3

    Un apunte.
    Una encuesta en la pág oficial de los Bobcats da como resultado (provisional) que más de un 75% lo considera un buen movimiento.

    Al menos no es sólo Jordan quien lo ve bien. Ya tiene algo ganado.

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  4. planetbasket.net dice:
    #4

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