La llegada al Álamo, como suele suceder, resulta un mal trago para cualquiera. Los Lakers no fueron excepción anoche y, en la línea de lo que viene siendo la eliminatoria, hubo pájara que en esta ocasión les tocó sufrir a ellos.
Se está viendo en ambas finales que los equipos llegan justísimos a esta fase del campeonato, tanto mental como físicamente. Consecuencia de ello han sido los partidos de esta serie. Sin ponernos a analizar el bajón de calidad, en el primero, la inoperancia pasó de Lakers a Spurs a mitad del partido. En el segundo, la torrija la sufrieron exclusivamente Spurs, como anoche Lakers. No se está produciendo a nivel de partido la igualdad que se esperaba, pero sí en la eliminatoria, que se presenta larga y dura.
Anoche, horripilantes Lakers en ataque y en defensa. Kobe, a pesar de lo que indican los números sólo estuvo bien puntualmente, porque estuvo muy poco participativo en los momentos clave del partido. El resto, lamentables, superados por completo por rivales y ambiente.
Gasol está sufriendo muchísimo, entre otras cosas porque le toca bailar con la más fea. En cualquier caso, si hay desgaste, él lo sufrirá más que nadie, porque no tiene relevo en Turiaf, que estas eliminatorias le están viniendo grandes. Mal panorama tiene por delante, con todos los focos sobre él y contra el peor rival posible. Conviene mucho en ese sentido que logren evitar alargar la serie más de la cuenta o de lo contrario el viacrucis puede ser de aupa.
No obstante, la clave de la paliza que se llevaron anoche al hotel, fue la lección de casta que dió el crack argentino Ginobili. Él mismo se autoinculpó el otro día como principal responsable de la debacle tejana. Independientemente de si fue exagerado, hacen falta un buen par de pelotas, como las que se le presuponen a Manudona, para asumir tanta carga y no ser arrastrado por ella en unos momentos como los que se están viviendo. Ninguna excusa le valen para sí mismo, ni siquiera los problemas físicos que está arrastrando. Todo da igual en estos momentos, porque a estas alturas todo el mundo sufre en mayor o menor medida las inclemencias de tantos partidos acumulados.
Mermado o no, anoche se salió por todos lados. En 10 minutos 19 puntos con acierto casi inmaculado. El tipo de actuaciones que genera un climax de emoción que se propaga entre compañeros y aficionados. Un corto espacio de tiempo en el que sus rivales cayeron inevitablemente derrotados, apenas comenzado el 2º cuarto. Nada podrían hacer para revertirlo.
Los Spurs, como casi todos esperábamos se vuelve a meter de lleno en la pomada. Da lo mismo haber perdido de 30 o de 1, como apuntaron los Lakers el otro día, nada hay hecho hasta que se logra ganar fuera. Mucha tela que cortar todavía…