El factor Kupchak

09 de December de 2007 por MagicJohnson32

Por MagicJohnson32 y Gallis

mitchkupchaklakersMitch Kupchak es, en términos generales, un tipo afortunado. Su palmarés, se mire por donde se mire, resulta abrumador: como jugador fue campeón olímpico en Montreal 76, componente del quinteto ideal de rookies de la NBA ese mismo año, campeón de la NBA con los Bullets en el 78 e integrante de los Lakers del Showtime, con los que ganó los anillos de 1982 y 1985. Desde los despachos ha engordado su currículo con tres anillos más como directivo de los Lakers, el primero como adjunto de Jerry West y los otros dos como General Manager. La lectura inicial de estos hechos sólo puede llevar a concluir que Mitch Kupchak es un triunfador, y algo de cierto habrá en ello. Pero permítannos echar mano del recurso más sobado, el más pobre: la suerte.

En su trayectoria como jugador, Kupchak mostró más tendencia a las lesiones que calidad. Como directivo, Kupchak se empeña en mostrar más tendencia a los errores que a acertar. Heredó de Jerry West los Lakers del 2000, un equipo campeón con inercia ganadora suficiente comokupchakplayer para dominar insultantemente dos años más pese a la incapacidad de Kupchak no ya de mejorar la plantilla, sino de no empeorarla. Se marcharon Glen Rice, AC Green, Horace Grant, Ron Harper… y los que llegaron fueron remiendos intrascendentes, jugadores que ya estaban retirados pero no lo sabían (caso de Isiah Rider y Mitch Richmond), e incluso un interior mediocre y personaje non grato entre la afición laker, Greg Foster. Así pues, sólo la habitual tortura a la que Shaq sometía a los rivales y el incesante crecimiento como jugador de Kobe permitieron a los Lakers superar a plantillas mucho más completas (los Blazers), con más calidad (los Kings) y más homogéneas (los Spurs).

Pero la hermorragia de talento acabó por ser excesiva. Resulta casi de mal gusto recordar el juego interior con el que, ante la lesión de O’Neal, iniciaron los Lakers la temporada 03-04: Samaki Walker, Soumaila Samake y Slava Medvedenko. ¿Realmente piensan que los Lakers no ganaron más anillos por la mala relación entre Kobe y Shaq?

Claro, que uno cree lo que quiere creer. Puede que al lector le apetezca creer que las incorporaciones de Malone y Payton en el verano de 2003 fueron una magistral operación de Kupchak. Lo cierto es que el GM sólo respondió al teléfono cuando el ala-pívot primero y el base después, agentes libres ambos a la caza de una oportunidad para evitar la retirada sin anillo, llamaron para ofrecer sus servicios a bajo coste. Lo que vino después, la inopinada derrota ante los Pistons, fue el inicio de un año demoledor para los Lakers. Kupchak quedó en evidencia con casi cada operación, cada decisión. Desde la marcha de Shaq sin recibir un solo All-Star a cambio y con el regalito del contrato de Brian Grant incluido, hasta el ridículo del traspaso de Payton a los Celtics (siempre nos queda el consuelo de pensar que los Lakers serían aproximadamente tan mediocres con Marcus Banks como lo son sin él).

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Las ampliaciones de contrato a Cook o Devean George, la adquisición de Kwame Brown a cambio de Butler y Atkins, la concesión de la midlevel por dos años a Divac en el verano de 2004 (en su regreso a L.A. el pívot serbio jugó 15 partidos, todos como suplente, y anotó un total de 34 puntos), el fichaje de Aaron McKie por la mitad de la midlevel en el verano de 2005 (jugó 24 partidos en dos temporadas, anotó un total de 29 puntos)… errores que han salido caros a Lakers tanto en lo económico como en lo deportivo. Pero el gran error, la gran mancha en el currículo de Kupchak (traspaso de Shaq al margen) es el cacareado Proyecto 2007: una serie de operaciones, algunas ya mencionadas, con el único objetivo de crear espacio salarial suficiente en el verano de 2007 (que, por si alguien no lo ha notado, ha pasado con más pena que gloria en las oficinas angelinas) para poder fichar un agente libre de primer nivel que, junto a Bryant, llevara al equipo a la consecución de un nuevo anillo. Dos nombres figuraban con mayúsculas y en negrita en la agenda de Kupchak: Amare Stoudemire y Yao Ming, dos fuerzas interiores que se complementarían perfectamente con Kobe. Apenas dos meses después de que se concibiera el plan ambos renovaron con sus equipos. Dirk Nowitzki y Chris Bosh siguieron el mismo camino. Por si quedaban pocas dudas sobre el fracaso del proyecto, Kupchak decidió ejercer la cláusula de renovación de Kwame por un año más, lo cual dejó a Lakers porphil&kobe encima del límite en dicho verano y a Kwame tan contento, cobrando 9 millones de lo más inmerecidos.

Así, desde aquella debacle ante los Pistons los dirigentes angelinos parecen empeñados en enquistar en la mediocridad a un equipo, una franquicia, una ciudad, un público acostumbrados a vivir instalados en el éxito y a los que últimamente les queda poco más que la expectativa de lo que Bryant pueda deparar en su siguiente actuación. Lo único que evita a los Lakers ser uno de los perennes candidatos a las primeras elecciones del draft es la suma de dos genios, el de un entrenador y el de un jugador, capaces de elevar varios peldaños el nivel de una plantilla mal diseñada y con unas carencias enormes en factores esenciales como dirección de juego o intimidación.

kupchakobesignDejamos para el final los aciertos de Kupchak: la elección de Walton en segunda ronda del draft. Punto. Y final. También parece una decisión correcta el traspaso con el que Lakers se ha hecho con Ariza, o al menos resulta coherente con las necesidades del equipo de un alero defensivo y viene a desfacer el entuerto del contrato de Cook. Y mantendremos por ahora la presunción de inocencia sobre otra de sus polémicas decisiones, la que afecta a Andrew Bynum. Quizá, después de todo, no traspasarlo a los Nets a cambio de Jason Kidd puede ser tan beneficioso para el futuro de la franquicia como en su momento lo fue la decisión de no traspasar a un tal Magic Johnson a los Rockets a cambio de Ralph Sampson, pese a la insistencia de Jerry Buss de hacerse con una de las torres gemelas para suplir el declive de Kareem. Cuesta creerlo al imaginar a Kidd y Kobe en el mismo equipo, pero el tiempo da y quita razones. Y el tiempo tiene la costumbre de dejar a Kupchak en muy mal lugar.

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2 comentarios a esta entrada

  1. xapa_croack dice:
    #1

    hombre, dúo, la mediocridad enquistada en la ciudad???? Y mis Clippers?

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  2. MagicJohnson32 dice:
    #2

    ¿Los Clippers no son de San Diego?

    :p)

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